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Lunes, 28 Diciembre 2015 00:00

Seis palacios que no debes perderte

Para terminar con esta serie de entregas sobre el Patrimonio de la Humanidad dentro de España, hoy haremos la última lista: los palacios Patrimonio de la Humanidad dentro de España. En total encontramos seis que destaquen por encima de otros, integrados en un conjunto mucho más extenso. Todos ellos se han hecho en estilo distinto y quien lo encargo deseaba algo distinto. Solo tienen un punto en común: destacan por encima de cualquier otra construcción. Vayamos a analizarlos

 

1. Santa María del Naranco

 

Fotografía: Luidger – Wikimedia Commons

 

Se encuentra en Oviedo, Asturias. Levantada como palacio real el 848 por el rey asturiano Ramiro I, no se consagró como templo hasta el siglo XII. Está situado a 4 km de Oviedo, ya que el rey buscaba el reposo a las afueras de la ciudad. Se considera que es de estilo “ramirense”, una variante del arte asturiano, declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

El templo dispone de una planta rectangular de 21 metros de largo por 6 de ancho sobre la que se levantan dos pisos con una cripta inferior y un baño adosado con su piscina y desagües. Esta planta inferior es muy similar a la Camara Santa de Oviedo. La planta superior, recubierta también por bóveda de cañón, hay un salón de audiencias y dos miradores hacia el exterior. Destacan sobretodo las arcadas exteriores, de gran belleza.

 

2. Alhambra y Palacio del Generalife

 

 

Palacio del Generalife - Fotografía: Krakauer1962 - Pixabay

 

La Alhambra de Granada (fotografía principal) es una de las construcciones más famosa de España, debido a que en su interior alberga diversos palacios y jardines rodeados de una gran fortaleza. Sus cuidados detalles junto a su gran conservación han hecho que este conjunto monumental sea Patrimonio de la Humanidad ya desde 1984 y el monumento más visitado del país diversos años, con cifras superiores a los dos millones de visitantes. El conjunto está formado por una gran fortaleza de origen musulmán cuyo nombre (“al-Qal'a al-hamra”, del cual deriva el actual) se traduce a “fortaleza roja”. Aunque el año 899 ya existen referencias sobre la fortificación, no es hasta 1238 cuando la Alhambra pasó a ser residencia real. A partir de aquí, diversos reyes musulmanes y cristianos fueron ampliando el recinto con nuevos palacios y patios, como el Palacio de Yusuf III, el Generalife (que es una finca de recreo de monarcas) o el Palacio renacentista de Carlos V.

 

Por su parte, el Palacio del Generalife es una villa anexa a la Alhambra de Granada, aunque independiente. Fue utilizada por los reyes musulmanes como lugar de retiro y descanso. Por ello, sus jardines, huertos y decoraciones toman especial protagonismo por encima de otras funciones más defensivas o guvernamentales. Se inició su construcción en el siglo XII, alargándose hasta el siglo XIV. Es uno de los puntos más protegidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

 

 

3. Palacio de la Aljafería

 

Fotografía: Alcorce – Wikimedia Commons

 

Este palacio fortificado, ubicado en Zaragoza, fue construido durante la segunda mitad del siglo XI por el rey taifa Al-Muqtadir como residencia real. Es el único gran edificio conservado de la arquitectura islámica de la época de los Taifas, al cual podemos unir en cierta manera la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. Su importancia es tal que la UNESCO lo incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en 2001 junto a otros elementos del arte mudéjar de Aragón. Es, precisamente tras la reconquista cristiana, cuando el palacio pasa a ser un ejemplo a seguir de este estilo mudéjar que sería seguido en futuras edificaciones.

 

Dentro de este palacio de la Aljafería encontramos diversos salones reales y estancias, además de una pequeña mezquita privada con mihrab. Una de las estancias más destacadas es el Salón Dorado, con cuidada ornamentación que nos recuerda el pasado musulmán del edificio. Finalmente, también encontramos estancias tan importantes como el Patio de Santa Isabel o el Palacio de Pedro IV construido tras la reconquista cristiana como palacio para los reyes de Aragón y modificado en el siglo XIV por Pedro IV en un estilo mudéjar.

 

 

4. Palacio de Aranjuez

 

Fotografía: Fernando García – Wikimedia Commons

 

Erigido por orden de Felipe II en 1501, el Palacio de Aranjuez fue la base del actual palacio construido más tarde por orden de Fernando VII ya en el siglo XVIII siguiendo los estandartes de la época. Un gran palacio rodeado de grandes y cuidados jardines, apto tanto para hacer reuniones públicas como para fiestas privadas. La vuelta al absolutismo con el reinado de Fernando VII se materializó en este palacio lleno de lujos donde el vagón del real ferrocarril llegaba a la misma escalera principal, del cual dicen que tenía los raíles de plata por regalo del marqués de Salamanca. Esta especie de Versalles español es tan majestuoso que desde 2001 está protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como Paisaje Cultural de Aranjuez.

 

El palacio dispone de numerosas estancias como el salón de Porcelana (llena de esculturas de este material), el gabinete Árabe (inspirado en la Alhambra de Granada), el Salón del Trono o las habitaciones con la disposición que tenían a finales del siglo XIX. Alrededor del palacio encontramos los cuidados jardines limitados por los cauces del Tajo y Jarama. En estos jardines encontramos otras edificaciones singulares como la Casita del Labrador, que era la casa de recreo de la familia real cuando se dejaba a un lado el protocolo. También encontramos la Casa de los Marinos, ocupada por los 200 marineros llegados desde Cartagena para pasear los monarcas en las falúas por dentro del jardín. Numerosas estatuas y fuentes decoran el conjunto junto a vegetación de gran antigüedad que da más valor al conjunto.

 

 

5. Palau de la Música

 

Fotografía: Lohen 11 – Wikimedia Commons

 

Construido entre 1905 y 1908, el Palau de la Música fue proyectado para albergar la sede del Orfeó Català y no como residencia de nadie. Como es sabido, durante esa época la burguesía catalana tenía una gran influencia en la sociedad porqué, a parte de tener un gran poder económico, estaba unida por en sentimiento cultural de catalanismo que trató de manifestar en muchas de sus obras arquitectónicas. Desde 1997 forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

 

Con una superficie de 1350,75m2 y un presupuesto de 240,322 pesetas, el teatro fue diseñado con una gran calidad y originalidad en sus detalles. El edificio destaca por sus grandes ventanales llenos de vitrales, sus esculturas, sus trabajos con hierro forjado así como sus mosaicos. La sala cuenta con 2049 plazas distribuidas de la siguiente manera: platea (688 plazas), anfiteatro (321), segundo piso (910), galería del órgano (82) y reservadas (48). La belleza de sus ventanas nos transporta a principios de Siglo XX. De todas las ventanas, destaca la que está ubicada en el tejado. El trabajo de cristalería con hierro forjado y vitrales hace un efecto de abombamiento hacia dentro que no dejará al visitante indiferente, más teniendo en cuenta que es un edificio con más de cien años a sus espaldas.

 

6. Palau Güell

 

Fotografía: Joancreus – Wikimedia Commons

 

Ubicado en la calle Nou de la Rambla, a pocos metros de este eje turístico y cercana al Liceu, el Palau Güell es otra de las magníficas obras de Gaudí. Aunque se trate de una de las construcciones de sus inicios profesionales, esta casa ya da suficientes pistas de que nos encontramos ante un ambicioso arquitecto capaz de dar el máximo de si para la arquitectura. Concretamente, esta casa fue inaugurada en 1888, coincidiendo con la Exposición Universal de Barcelona, aunque parte de los muebles y decoraciones interiores no se acabarían hasta dos años más tarde.Debido al evento de la Exposición Universal, por la casa pasaron celebridades de la talla de Maria Cristina de Habsburgo, el rey Humberto I de Italia y el Presidente de Estados Unidos Grover Cleveland.

 

La composición del edificio es la siguiente: una planta baja formada por caballerizas, algo muy innovador en su época. Los caballos bajaban por una ingeniosa rampa helicoidal ideada por Gaudí.

Una planta baja en la que se tiene un gran acceso para poder entrar con los carruajes hasta su interior y donde empieza la escalera principal, que también da acceso a un entresuelo. La planta principal es donde se encuentran la planta noble organizada alrededor de un majestuoso recibidor de 80 m2, la cual conecta majestuosas salas y estancias destinadas a la familia Güell. La planta superior, destinada al servicio, con sus habitaciones, cocina y lavadero. La azotea es de 481 m2, donde hay un total de 20 chimeneas, algunas de las cuales estan rematadas con azulejos cerámicos.

 

En 1969 el Palacio Güell fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Carácter Nacional, y desde el año 1984 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, dentro del Lugar «Obras de Antoni Gaudí».

 

 

 

Fotografía principal: Patio de los Leones, Alhambra. Tuxyso – Wikimedia Commons

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Sábado, 26 Diciembre 2015 00:00

La arquitectura civil protegida por la UNESCO

Siguiendo los anteriores capítulos donde hemos ido nombrando los edificios Patrimonio de la Humanidad protegidos en España, hoy hablaremos de la arquitectura civil. Mucho menos numerosa que otros edificios protegidos, estos destacan por ejercer alguna función dentro de la ciudad fuera de la religiosa. Posiblemente al no estar protegidos por la iglesia, estos edificios no han tenido tanta protección, motivo por el cual muchos de ellos se han perdido con la evolución de la historia. Sin embargo, afortunadamente para todos, los seis ejemplos que nos llegan a nuestros días merecen la pena ser visitados ya que cada uno de ellos es una obra maestra de la humanidad.

 

1. Torre de Hércules

La Torre de Hércules es el faro más importante de cuantos podamos encontrar en la Tierra. Al menos así piensan muchos historiadores, ya que es el faro en activo más antiguo del mundo. Se construyó en el siglo I d.C. La UNESCO lo unió a su listado del Patrimonio de la Humanidad el 2009.

 

Aunque no conserva sus formas romanas originales por su parte exterior (solo las conserva en su parte interior), el faro, con 57 metros de altura, es el tercer faro más alto de España. En el siglo XVII fue modificado por la parte interior, mientras que las formas exteriores se consiguen entre 1788 y 1791, cuando Giannini forra las paredes del cuerpo cilíndrico original, haciendo un cuerpo cuadrado de 11,6 metros por lado coronado por dos cuerpos octogonales que soportan la linterna.

 

2. Acueducto de Segovia

Fotografía: Felver Alfonzo – Wikimedia Commons

 

Esta es una de las obras civiles más impresionantes de origen romano que podemos encontrar aún en pie. Se trata de un espectacular acueducto de 728 metros de largo con más de 166 arcos divididos en filas de dos pisos que en su altura mayor alcanzan los 28 metros. Se construyó en el siglo II d.C. para trasladar el agua a la ciudad desde el manantial de Fuenfría, ubicado a 17 km de la ciudad. Este acueducto es sin duda el símbolo más famoso de esta ciudad y uno de los vestigios romanos de mayor valor que quedan en pie y en buen estado. En 1985 se incluyó dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

 

Aunque parezca recto, el acueducto tiene un desnivel de un 1%. Dispone de dos filas de arcos que se asientan sobre sillares de granito. Esta instalación hidráulica ha estado en activo hasta casi nuestros días. Quizá por ello la obra se ha mantenido en buen estado y ha sido restaurado en diversas ocasiones. Un ejemplo de ello es que en el siglo XV se restauró los 36 arcos destruidos por los musulmanes en el año 1072.

 

3. Lonja de la Seda

Fotografía: Felivet – Wikimedia Commons

 

La Llotja de Seda (también designada Lonja de Seda o Lonja de los Mercaderes) es uno de los mejores ejemplos de edificio gótico civil. Fue construido entre 1482 y 1548 en una superficie de unos 2000 metros, derribando 25 casas, y siguiendo el modelo constructivo de la Lonja de Palma de Mallorca. En 1996 se declaró el edificio como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a los cuidados detalles góticos y renacentistas, estos últimos construidos en el Consulado del Mar, una ampliación del siglo XVI.

 

Su construcción, en pleno siglo de oro valenciano, es un ejemplo de la importancia de Valencia y de su comercio en una época en que esta era la ciudad más poblada de España. El edificio incluía diversas dependencias que trataban de estimular el comercio y el intercambio, tales como la Mesa de Cambios y Depósitos (primera institución bancaria de carácter municipal), el Tribunal de Comercio o la misma cárcel, donde se encerraban los mercaderes que se declaraban en quiebra.

 

4. Parque Minero de Almadén: Patrimonio del Mercurio

Fotografía: vía Parque Minero de Almadén

 

Nominada Patrimonio de la Humanidad en 2012 junto a las minas eslovenas de Idrija, son las explotaciones mineras de mercurio más granes y las que mejor explican la relación de la minería con la historia. Activas durante más de 2.000 años, las minas han ido evolucionando junto a la sociedad, incluso ahora, cuando en 2003 se clausuraron y pasaron a ser, tres años más tarde, una atracción turística más (como reflejo del auge del turismo).

 

Mientras estuvo en activo, la mina proporcionó un tercio del mercurio que hay activo en el mundo. Desde sus orígenes hasta su cierre, la mina fue mejorando sus técnicas de explotación. De hecho, en 1777 Carlos III fundó la Academia de Minas, la tercera que se fundó en el mundo y que se ubicaría en las inmediaciones de Almadén hasta 1835, cuando se trasladó a Madrid. Además, la mina exportó gran parte del mercurio hacia el extranjero, siendo un fiel reflejo de lo que el comercio y el intercambio representó durante la época colonial.

 

5. Puente de Vizcaya

Fotografía: Javierme – Wikimedia Commons

 

Esta obra de ingeniería, también nombrada Puente Colgante de Portugalete, fue construida en 1893 por el arquitecto Alberto de Palacio y Elissague. Su misión básicamente era facilitar la comunicación entre ambas orillas, salvando la gran anchura del cauce del río Nervión. Para ello, se diseñó este tipo de puente transbordador, el primero en el mundo, ya que la gran intensidad de tráfico marítimo impedía la construcción de un puente levadizo. A través de la historia, las barquillas han ido realizando el trayecto, que actualmente tiene una duración de viaje de 1,5 minutos y una frecuencia de 8.

 

El puente surgió de la necesidad de conectar los balnearios existentes en ambas orillas, destinados principalmente a la burguesía industrial y a los turistas del siglo XIX. Lo que vemos hoy día no es la estructura original, pues desgraciadamente se destruyó el travesaño horizontal en 1937, durante la Guerra Civil, para frenar el avance de las tropas franquistas. En 1941 se reconstruyó, hasta 1999, cuando se realizaron diversas obras para instalar ascensores y una pasarela por la viga superior para poder abrirlo a turistas a modo de mirador.

 

6. Hospital de Sant Pau

Fotografía: Ignis Fatuus – Wikimedia Commons

 

Ubicado muy cerca de la Sagrada Familia, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es un conjunto hospitalario que mide 300 metros x 300 metros (el tamaño de nueve islas de casas de la Eixample). Pero sin duda, lo que le hace especial, es su calidad arquitectónica de varios estilos aunque destacando por encima de todos el estilo modernista. El arquitecto encargado del proyecto fue Lluís Domenech i Montaner, uno de los principales arquitectos del modernismo catalán junto a Gaudí. Si sumamos esto a sus grandes dimensiones, nos encontramos que estamos ante el conjunto más grande de arquitectura modernista catalana. En 1978 fue declarado Bien de Interés Cultural mientras que en 1997, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

 

El edificio fue, en su momento, un gran avance para la medicina ya que el recinto fue concebido para disponer de unas instalaciones hospitalarias adecuadas al nuevo volumen de población. También se desarrolló una red de túneles que comunicaban todos los edificios, para así facilitar los traslados de enfermos, así como las instalaciones técnicas al aire libre para facilitar su mantenimiento.

 

Fotografía portada: EDMAR LASTRA CASTILLEJOS – Wikimedia Commons

 

 

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En este capítulo basado en la lista del Patrimonio de la Humanidad, estudiaremos aquellas ciudades que disponen de un casco antiguo protegido por el listado de la UNESCO. Todas ellas tienen algún elemento que las hace únicas y, sin duda, todas son un buen destino turístico en el que disfrutaremos no solo de las casas más emblemáticas sino de otras construcciones secundarias que en este artículo nos ha sido imposible recoger. Vayamos a hacer un repaso de los lugares más típicos de cada una de ellas.

 

1. Santiago de Compostela

 

Destino final soñado por todos los caminantes del Camino de Santiago, la ciudad se esfuerza en impresionar a todo aquel que la visita. Su conjunto medieval y su trazado perfectamente cuidado hacen de la ciudad una de las más bonitas del norte y un destino turístico habitual para todo tipo de turismo. Si partimos de la Plaza del Obradoiro (fotografía portada), lo primero que nos llamará la atención es la bellísima e impresionante Catedral de Santiago. Incluida en el catálogo de Patrimonio de la Humanidad desde 1985, la Catedral es el templo románico más grande construido en España y uno de los más grandes del mundo. Pero la plaza no solo nos ofrece la espectacular vista de este templo, sino que también nos permite ver el Palacio Raxoi, de estilo neoclásico, el Hostal dos Reis Católicos, de origen medieval, o San Xerome. Si damos una vuelta por el casco histórico, pasando por lugares como la Plaza de la Azabachería o la de las Platerías, la piedra medieval y el conjunto de calles peatonales nos harán pensar que estamos en otra época, aunque posiblemente hoy día esté mucho más cuidado que ocho siglos atrás.

 

2. Salamanca

 

Plaza Mayor de Salamanca – Fotografía: Stef Mec – Wikimedia Commons

 

La capital del Tormes es una de las ciudades monumentales más impresionantes de España. Su esplendor universitario hizo mejorar una base medieval ya importante, reuniendo elementos tanto góticos como barrocos en un armonioso conjunto. La ciudad, con dos catedrales, ya nos da una idea de la importancia que tuvo en la historia de España. Tanto la Catedral Nueva como la Catedral Vieja se unen en un templo de grandes dimensiones que, aunque mantienen cierta independencia, lo hacen uno de los conjuntos catedralicios más grandes del país. Por su lado, si recorremos las calles de la ciudad tarde o temprano llegaremos a la Plaza Mayor, núcleo y símbolo de la ciudad. Esta plaza empezó siendo la imitación de la Plaza Mayor de Madrid y acabó siendo su referencia cuando la plaza de la capital tuvo que ser reformada. La UNESCO lo consideró Patrimonio de la Humanidad ya en 1988.

 

3. Ávila

 

Fotografía: Truor – Wikimedia Commons

 

Envuelta por una muralla medieval, esta ciudad alberga un conjunto de edificios destacados entre los que encontramos la Catedral, el Ayuntamiento, palacios y mansiones tanto de la Edad Media como de la Edad Moderna. Pero es, precisamente, esta misma muralla uno de los atractivos más grandes de la ciudad ya que es una de las murallas más importantes de Europa por su estado de conservación y por sus dimensiones. Originaria del siglo XI, la muralla recorre una distancia de 2,5 kilómetros envolviendo íntegramente el casco antiguo de la ciudad, integrando las 2.500 almenas y 87 torreones de una manera única. De hecho, hasta la misma Catedral de Ávila forma parte de esta misma muralla, protegida como Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

4. Segovia

 

Acueducto de Segovia - Fotografía: Felver Alfonzo – Wikimedia Commons

 

Tres son los monumentos que la han hecho ser inscrita en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1985: el acueducto, la Catedral de Segovia y el Alcázar de Segovia. Los tres respresentan rápidamente la importancia histórica de esta ciudad, aunque dentro de sus calles podremos encontrar otros tantos buenos ejemplos de edificios históricos sin llegar a la importancia de sus tres postales más famosas. El acueducto refleja la importancia de la ciudad en época romana. Construido en el siglo I d.C., esta obra de ingeniería trasladaba agua hacia la ciudad salvando grandes desniveles. La Catedral, por su parte, fue construida sobre el siglo XVI siendo una de las catedrales góticas más tardías. Finalmente, el Alcázar es una de las fortificaciones más conocidas de España y, aunque es de origen medieval, no es hasta época moderna que toma la actual imagen de estilo herreriano que tanto carácter le da.

 

 

5. Alcalá de Henares

Catedral Magistral – Fotografía: Ana Saiz García, David Fernández Vaamonde – Wikimedia Commons

 

Aunque la ciudad tiene orígenes anteriores, no es hasta el siglo XVII cuando la ciudad se expande gracias al Cardenal Cisneros, quien impulsó la creación de la conocida Universidad de Alcalá. El auge de esta universidad hizo que esta fuera la primera ciudad universitaria proyectada como tal y que exportará su concepción de ciudad al ideal humanista de América. Por todo ello y por el patrimonio arquitectónico de que dispone, la UNESCO decidió incluirla en 1998 en su Patrimonio de la Humanidad.

 

Dentro de la ciudad encontramos los edificios de la Universidad como los más representativos de esta planificación urbana. De entre ellos destaca sobre todo el resto el Colegio Mayor de San Ildefonso. A su lado, la Catedral Magistral, la única junto otra en Bélgica que puede ostentar este título, completa la Plaza de Cervantes. Es, precisamente, este escritor quien añade más importancia a la historia de la ciudad, pues diversos estudios ubican la casa de su infancia en la Calle Mayor de Alcalá de Henares. Por ello, hoy podemos visitar la que se supone que fue su casa natal, convertida en un museo que nos traslada a la vida de los siglos XVI y XVII.

 

6. Cáceres

 

Plaza Mayor – Fotografía: Javier Losa – Wikimedia Commons

 

Tras una sólida muralla medieval, Cáceres dispone de un conjunto de palacios, casas señoriales e iglesias de diversos estilos que la hacen única. Con la finalidad de darle una mayor protección, la UNESCO lo incluyó dentro de su catálogo de Patrimonio de la Humanidad en 1986. Además, todo este patrimonio toma memoria de cada época, ya que encontramos estilos románico, islámico, gótico y renacentista en cada una de sus obras más valiosas. De todas las construcciones, destaca la iglesia concatedral de Santa María la Mayor, ubicada dentro de la Plaza de Santa María, núcleo de la ciudad. Fuera de las murallas pero tocando a ellas encontramos la Plaza Mayor de Cáceres, otro de los puntos que debemos visitar si vamos a la ciudad.

 

7. Toledo

 

Fotografía: David ILIFF. License CC-BY-SA 3.07

 

Crisol de culturas cristiana, árabe y judía, Toledo es una ciudad milenaria que alberga diferentes maravillas, las cuales le han llevado a ser Patrimonio de la Humanidad desde 1986. Su casco histórico se eleva en una colina presidida por el magnífico Alcázar, construido por deseo de Carlos V. Edificado sobre un antiguo templo romano, el Alcázar de Toledo que vemos hoy día es el resultado de muchas ampliaciones y restauraciones hechas a lo largo de su historia desde la que podemos considerar primera construcción, alrededor del siglo X. También destaca la Catedral de Toledo, un grandioso templo gótico levantado entre 1247 y 1493, o el Puente de San Martín, un hermoso puente gótico que nos permite cruzar el río Tajo y llegar al centro de la ciudad.

 

8. Cuenca

 

Casas Colgantes – Fotografía: Gabriel Villena - Flickr

 

Cuenca es un ejemplo de ciudad medieval, la cual se levantó aprovechando la dificultad del terreno para mejorar su defensa ante posibles ataques. El resultado es una ciudad que parece colgada de un acantilado, tal y como demuestran las típicas Casas Colgantes, símbolo de la ciudad. Dejando a un lado el abismo que nos separa de los ríos Júcar y Huécar, la ciudad destaca por su entramado de calles en los que encontramos edificios destacados como la misma Catedral de Nuestra Señora de Gracia y otras edificaciones medievales. La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1996.

 

9. Sevilla

 

Alcázar de Sevilla – Fotografía: Cat – Wikimedia Commons

 

De paso obligado para muchos turistas que visitan España, la ciudad de Sevilla destaca por ser una de las más importantes en la historia del país. Así lo reflejan sus tres monumentos más importantes: la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Índias. El primero es una muestra más de la mezcla de culturas cristiana y musulmán (con elementos creados por ambas culturas). El Archivo de Índias, por su parte, va más ligado al descubrimiento del Nuevo Mundo, donde Sevilla fue la puerta de entrada de todos aquellos productos que llegaban a Europa procedentes de América. Por su parte, el Alcázar es la mezcla de los otros dos, ya que fue creado durante época musulmán y a su vez tuvo gran importancia durante la época de colonización. Todos ellos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la UNESCO. Monumentos a parte, Sevilla presenta un conjunto histórico que merece ser la pena visitado mientras callejeamos por sus soleados barrios.

 

10. Córdoba

 

Mezquita – Fotografía: Timor Espallargas – Wikimedia Commons

 

La influencia musulmán y su convivencia con elementos cristianos es la huella más característica de Córdoba. El ejemplo más destacado de esta mezcla de culturas la encontramos en la misma Mezquita de Córdoba, que a su vez alberga la Catedral cristiana en un conjunto que es considerado por muchos como una de las maravillas del mundo. A su vez, Córdoba nos muestra un casco histórico de grandes dimensiones, uno de los más grandes de Europa, con entramados de calles peatonales por los que los turistas tratan de huir del calor de Agosto sin demasiado éxito. Sin embargo, merece la pena visitar esta ciudad repleta de elementos de la Edad Media, con su estilo mudéjar, que no deja de ser otro ejemplo de mezcla de culturas europeas y musulmanas. La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1984.

 

11. Conjuntos monumentales renacentistas de úbeda y baeza

 

Úbeda - Fotografía: Paco Consuegra – Wikimedia Commons

 

En la provincia de Jaén, y separadas una de la otra por solo 9 kilómetros, encontramos las localidades de Úbeda y Baeza. Ambas ciudades lograron un esplendor que las hizo únicas durante el siglo XVI, logrando acumular un gran patrimonio cultural. Hoy día podemos apreciar esa gran cantidad de edificios protegidos en ambas localidades, motivo por el cual la UNESCO los declaró Patrimonio de la Humanidad en 2003.

 

Úbeda es uno de los mejores ejemplos de urbanismo renacentista existente en España, donde sus palacios y iglesias de este estilo toman especial protagonismo. Por su parte, Baeza destaca por su gran legado monumental de todas las épocas, desde la Edad de Bronce hasta el estilo Neoclásico. Sin embargo, la ciudad destaca más por los edificios vinculados ya con la época cristiana a partir del románico.

 

12. Ibiza

 

Fotografía: Michiel1972 – Wikimedia Commons

 

A orillas del Mediterráneo encontramos la encantadora parte antigua de Ibiza, también nombrada Dalt Vila. Llena de casitas de fachada blanca de no más de dos pisos, cada una diferente de la otra, el resultado es un enjambre de casas antiguas que ascienden por la colina hasta encontrarnos con las Murallas de Ibiza y su parte más antigua en el interior. Es, precisamente, en el interior de la muralla donde encontramos la Catedral presidiendo la escena, en un mirador ideal para ver la composición de tejados a diferentes alturas y el ir y venir del puerto que nos separa con el Mediterráneo. Desde 1999 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

 

13. San Cristobal de la Laguna

 

Catedral - Fotografía: Dailos Tamanca – Wikimedia Commons

 

San Cristóbal de la Laguna es, posiblemente, la localidad más bonita de la isla de Tenerife. Conocida también como La Laguna, este municipio ha sido declarado en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su trazado arquitectónico singular, ya que fue la primera ciudad colonial no fortificada urbanizada según el modelo de “ciudad territorio”, que posteriormente se trasladaría a las colinas del Nuevo Mundo. Además, la ciudad dispone de casi seiscientos edificios mudéjares. Por si todo ello no fuera poco, la ciudad fue considerada el centro intelectual de Canarias, ya que en ella se fundo el primer y más antiguo instituto del archipiélago y la primera universidad.

 

 

 

Fotografía portada: Yearofthedragon – Wikimedia Commons

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Los monasterios han tenido su especial protagonismo en la historia de España. Los más antiguos fueron creados para combatir la huella de los musulmanes, a quienes los cristianos les reconquistaron sus tierras y las repoblaron con este tipo de construcciones. Otros monasterios, sin embargo, se deben al capricho de un rey o una reina. Por otro lado, encontramos los monasterios que han surgido del crecimiento de iglesias y sedes religiosas. Sea por el motivo que sea, a lo largo de la geografía española vemos muchos ejemplos de este tipo de administración feudal, distinta a la ejercida por los castillos ya que eran los monjes los encargados de la zona. Su espectacularidad y sus grandes dimensiones son una muestra del poder que ejerció la Iglesia en la historia.

 

En este artículo de hoy, os damos una lista con cinco de los monasterios españoles más importantes, al menos así lo cree la UNESCO. Por este motivo, todos ellos son los únicos cinco monasterios españoles que forman parte hoy de la lista del Patrimonio de la Humanidad. Analicemos cada uno de ellos:

 

1. Monasterios de San Millán

 

 

Monasterio de San Millán de Yuso. Fotografía: horrapics – Wikimedia Commons

 

Creado inicialmente por un capricho, el Monasterio de San Millán de Suso (fotografía principal del artículo) es una rareza dentro de los monasterios. Su composición no nos recuerda a ningún otro monasterio, ya que se construye sobre las cuevas que preceden su leyenda.

 

Por si fuera poco, San Millán de Suso está acompañado de un segundo y más espectacular monasterio, al menos en cuanto a dimensiones. Se trata de San Millán de Yuso, el cual está considerado como la cuna de la lengua castellana por la importancia de los escritos hallados en su biblioteca. Este edificio es posterior, data del siglo XVII y XVIII y es de estilo herreriano.

 

El conjunto de ambos monasterios forma una curiosa composición que, unido a su importancia histórica, hace que la UNESCO incluya a ambos dentro de su catálogo de Patrimonio de la Humanidad desde 1997.

 

2. Iglesias de la Vall de boí

 

 

Iglesia de Sant Climent de Taüll. Fotografía: Xavigivax – Wikimedia Commons

 

Nos separamos un poco de la idea de monasterios para ofrecer otro tipo de construcción religiosa también incluida dentro del catálogo de la UNESCO desde el año 2000. En este caso, este conjunto de siete iglesias permitió administrar esta zona y repoblarla. Se trata de siete iglesias muy antiguas construidas en un estilo románico catalán exclusivo capaz de hacer frente a la climatología adversa de este territorio. Si visitamos la zona, debemos tener presente que estas siete iglesias se encuentran separadas en distintos pueblos, aunque todos ellos muy cercanos. La más mediática es Sant Climent de Taüll, ubicada en la localidad de Taüll. También podemos encontrar otros pueblos con iglesias importantes como Sant Joan de Boí o Erill-la-Vall.

 

3. Monasterio de Poblet

 

 

Fotografía: Lidia - Guiring

El Monasterio de Poblet fue declarado Patrimonio de la Humanidad el año 1991. Esto es debido a la espectacularidad del conjunto, dotado de diversos edificios de gran belleza e importancia histórica, algunos con funciones de culto y otros con funciones defensivas. Este monasterio es el prototipo de abadía cisterciense española, con edificios austeros que no dejan de ser espectaculares. Está ubicado en la comarca de la Conca de Barberà, Tarragona. Los orígenes del templo se remontan al siglo XII, cuando Ramón Berenguer IV impulsó el primer cenobio. El objetivo principal de su construcción fue mejorar la repoblación de la zona y administrar dichas tierras.

 

El monasterio ha sido el escenario de grandes eventos históricos difíciles de explicar en una única reseña por lo que recomendamos acceder a su interior ya sea con visita libre o visita guiada. El claustro, de gran belleza, es uno de los más espectaculares dentro de las construcciones eclesiásticas.

 

4. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

 

 

Fotografía: SalomonSegundo – Wikimedia Commons

 

El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es, quizá, el monasterio más importante de toda España, al menos si nos referimos a dimensiones. Construido por Felipe II a partir de 1561, este monasterio está considerado por algunos una maravilla del mundo aunque nosotros nos limitaremos a situarlo como una joya de la arquitectura, que no es poco. Durante el reinado de Felipe II, el monasterio fue el centro de poder del mundo, ya que además de su importancia religiosa también fue Palacio Real. Sus dimensiones, su estilo herreriano, sus acabados interiores, la extensa biblioteca, sus sepulcros y sus contenidos artísticos lo han situado desde 1984 en la lista del Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

 

Recomendamos la visita de esta mole inmensa, ya sea por su arquitectura o por el contenido que encontraremos en ella. De toda la visita destaca la gran basílica, con 43 altares, el Panteón Real y el Panteón de los Infantes, donde se entierran los reyes de España y familia desde Carlos I, y su biblioteca, con 40.000 libros impresos muchos de ellos de gran valor.

 

5. Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

 

 

Fotografía: Jörn Wendland – Wikimedia Commons

 

Ese monasterio nace por el capricho de un rey, aunque su historia lo ha ligado estrechamente con la historia de Cristobal Colón. Aquí, los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón los años 1486, 1489 y 1492. Además, frente al monasterio, encontramos la fuente de la plaza donde fueron bautizados los primeros indios traídos de América por Colón.

 

El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, ubicado en Cáceres, fue construido a partir del siglo XIII aunque ha ido evolucionando a lo largo de la historia hasta el siglo XVIII, siendo una mezcla de estilos entre los que encontraremos partes góticas, mudéjares, renacentistas, barrocas y neoclásicas. La importancia de este monasterio es tal, ya sea por su arquitectura y obras artísticas o por su relevancia histórica, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1993.

 

 

 

Fotografía portada: aherrero – Wikimedia Commons

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Tras la caida del Imperio Romano solo la Iglesia conservó su estatus. Con el paso a la Edad Media, ésta no solo lo conservó sinó que hasta lo reforzó, de modo que poco a poco si algún edificio destacaba en una población, estas eran sus iglesias, símbolo de quien ostentaba el poder tras cualquier monastía o señor feudal. No fue hasta el siglo XI que las catedrales, las cuales son las sedes del obispo, no empezaron a destacar por encima de las otras construcciones religiosas. A partir de entonces la Iglesia empezó a construir grandes catedrales que requerirían de grandes maestros de obra llegados de todo el mundo para levantar un edificio más espectacular que el anterior.

 

Con la llegada del estilo gótico desde Francia, las catedrales aún adquirieron mayor protagonismo, alcanzando grandes alturas y espacios interiores nunca vistos en ninguna construcción. Además, la entrega de la corona, la burguesía y , por supuesto, el pueblo llano, favorecieron que estas grandes construcciones fueran ampliándose hasta los edificios espectaculares que encontramos hoy. Pero con la llegada del siglo XVI y la reforma protestante este fenómeno decreció y las catedrales dejaron de ser tan escandalosamente grandes y imponentes.

 

España es un referente en la construcción de catedrales góticas, junto a Francia, Italia o Inglaterra. Su tradición devota hizo que encontremos diversas catedrales espectaculares repartidas por el territorio nacional. Sin embargo la UNESCO quiso destacar especialmente la Catedral de Burgos, la cual es un elemento protegido como Patrimonio de la Humanidad sin integrar otros edificios.Otras diez catedrales se encuentran incluidas dentro de este privilegiado catálogo como elementos del centro histórico de una ciudad. Vamos a repasarlas.

 

 

1. Catedral de Burgos

Esta Catedral de Santa María de Burgos fue una de las primeras en la historia en ostentar el título de “Catedral”. A su vez, también es basílica, por lo que podemos decir con tranquilidad que es la más destacada de Castilla y León por títulos. Pero si hablamos de espectacularidad, puede que esta junto a la Catedral de Santiago de Compostela sean las dos más espectaculares de España, al menos por dimensiones. Construida entre el año 1221 y 1260 sobre una edificación románica anterior, el templo es un ejemplo de la importancia de la Iglesia dentro de la sociedad, con un edificio que sería hasta nuestros días el más importante de la ciudad.

 

Se trata sin duda de una de las catedrales más importantes de España y la única que ostenta ser Patrimonio de la Humanidad de manera individual, sin pertenecer a un conjunto histórico. En concreto, la UNESCO lo incluyó en su lista en 1984. Desde Guiring consideramos que esta es una de las tres Catedrales más importantes ya sea por dimensiones, historia o espectacularidad. No íbamos a ser menos que la UNESCO...

 

Fotografía (portada): Camino del Cid – Wikimedia Commons

 

2. Catedral de Santiago de Compostela

 

 

Fotografía: Yearofthedragon – Wikimedia Commons

 

La Catedral de Santiago de Compostela es el mayor templo románico de la península. Construida entre los años 1075 y 1211, este gran templo tuvo el respaldo suficiente para su construcción en tan temprana época gracias ser el destino de muchos peregrinos que hacían (y hacen) el conocido Camino de Santiago. Este templo es uno de los edificios religiosos más espectaculares de España, motivo por el cual la UNESCO le concedió el honor de figurar en la lista de Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

Recomendamos la visita de esta hermosa Catedral, no solo por la belleza de su arquitectura sino también por el simbolismo que tiene al ser el final del Camino de Santiago. Todos los peregrinos que inician este trayecto entran dentro del templo, por lo que es habitual ver a gente con pinta excursionista en su interior. En la nave principal hay muchos elementos a destacar, pero lo que muchos buscaran es el famoso “botafumeiro”. Este incensario, con 1,60 metros de altura y 62 kg de peso en vacío, es el mayor incensario del mundo. Este era usado para eliminar los malos olores de los peregrinos que llegaban al templo. Sin duda, es un curioso objeto que bien merece ser visitado.

 

3. Catedral de Sevilla

 

Fotografía: Mario Modesto Mata - Flickr

 

La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es el tercer templo cristiano más grande del mundo, tras el templo de San Pedro del Vaticano y San Pablo de Londres. De hecho está considerado el más grande en cuanto a estilo gótico, aunque no todo el templo es de este estilo, pues algunos elementos son de procedencia anterior o añadidos posteriores. La Giralda, por ejemplo, es de estilo Mudejar, ya que era el alminar de la antigua mezquita que se levantaba en el lugar actual de la Catedral. En todo caso, la Catedral de Sevilla es una de las catedrales más importantes de España y uno de los símbolos de la ciudad. Por este motivo, la UNESCO lo añadió a su catálogo de Patrimonio de la Humanidad en 1987.

 

4.Catedral de Teruel

 

 

Fotografía : Diego Delso, Wikimedia Commons, License CC-BY-SA 3.0

 

 

El arte mudéjar fue el estilo crado por aquellos musulmanes que se quedaron en la península ibérica tras la reconquista cristiana. Dejando a un lado las cuestiones políticas, estos musulmanes lograron integrar su arquitectura con otros estilos europeos como el gótico creando un arte único, singular, original e irremplazable, motivo por el cual la UNESCO ha querido proteger este tipo de arquitectura desde 1986. Un ejemplo de este estilo es la Catedral de Teruel. Esta original Catedral es diferente a la mayoría de las que encontramos en España. Construida en estilo mudéjar, es una de las pocas catedrales de este estilo, junto a la de Tarazona. Por ello, gran parte de la Catedral está protegida como Patrimonio de la Humanidad desde 1986 por parte de la UNESCO, ya que este es un estilo único, original, singular e irremplazable. Aunque los orígenes de este templo se deben buscar en el año 1171, la iglesia ha sido reformada en distintas ocasiones y restaurada tras el paso de las guerras.

  

5. Catedrales de Salamanca

 

Catedral Nueva de Salamanca. Fotografía: Jentges – Wikimedia Commons

 

La curiosidad de Salamanca, en cuanto a catedrales, no es su belleza o su espectacularidad. Su singularidad es que dispone de dos catedrales unidas entre si. Bien, esto y que tiene un astronauta en su fachada labrado en piedra. Dejando a un lado estas curiosidades que nos llaman la atención sobre el resto, la Catedral Nueva de Salamanca es una de las catedrales góticas construidas de manera más tardía mientras que coexiste con la Catedral Vieja compartiendo un muro y una torre. ¿Podrás resistirte a ver el resultado de dos catedrales vecinas? Por cierto, la catedral forma parte del conjunto de la Ciudad Vieja de Salamanca, protegido desde 1988 por la UNESCO.

  

6. Catedral Ávila

 

 

Fotografía: pmrmaeyaert – Wikimedia Commons

 

La Catedral del Salvador de Ávila, según diversas fuentes, es la primera catedral gótica de España. De hecho, en sus formas podemos ver un gótico muy poco desarrollado, con gran altura pero con fuertes muros y sin muchos elementos ligeros que vendrían con posterioridad en el desarrollo de este estilo. Además, la catedral dispone de diversos elementos especialmente pensados para la defensa de la ciudad, como el ábside de la catedral que a su vez es torre de defensa. Construida entre los siglos XI y XV, la catedral es un elemento incluido dentro de la Ciudad Vieja de Ávila, protegida por el Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

7. Catedral Segovia

 

Fotografía: Carlos Delgado – Wikimedia Commons

 

Siguiendo con las características singulares de cada una de las catedrales, la Catedral de Segovia destaca por ser una de las catedrales góticas más tardías de España e incluso Europa. Sin embargo, Segovia quiso construir su nueva catedral en este estilo, a raíz de la destrucción de su antigua catedral durante 1521 en la Guerra de las Comunidades. Su construcción fue financiada por el pueblo. Desde 1985 la Catedral forma parte del Patrimonio de la Humanidad dentro de la Ciudad Vieja de Segovia.

 

 

8. Catedral Toledo

 

 

Fotografía: Nikthestunned – Wikimedia Commons

 

Considerada como obra magna del gótico por algunos, la Catedral de Santa María de Toledo es un gran templo construido entre el 1246 y el 1493. El templo dispone de la iglesia principal, el claustro, la torre de las campanas, capillas y diversas puertas interesantes para ser visitadas. El mismo edificio dispone del Museo Catedralicio en el que se exhiben cuadros de El Greco, Goya o Velázquez, entre otros. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad dentro de la Ciudad Histórica de Toledo desde 1986.

  

9. Catedral Cuenca

 

 

Fotografía: Xoan de Pez – Wikimedia Commons

 

La Catedral de Nuestra Señora de Gracia es el edificio más antiguo de Cuenca. De hecho, junto con la catedral de Ávila, es la primera catedral gótica construida en territorio nacional. Por ello, lo que vemos hoy es un gótico bastante tosco en sus partes con un aire anglonormando debido a Leonor Plantagenet, esposa francesa del rey Alfonso VIII. Tras la reconquista de Cuenca por parte de las coronas cristianas, Leonor fue la principal impulsora de su construcción. Finalmente, el edificio se construiría entre 1196 y 1257 aunque con fuertes modificaciones posteriores. La catedral se encuentra incluida dentro del Patrimonio de la Humanidad dentro de la ciudad fortificada de Cuenca desde 1996.

 

 

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Miércoles, 18 Noviembre 2015 00:00

Los tres lugares naturales preferidos de la UNESCO

Si dejamos a parte los Parques Naturales, los cuales ya os presentamos, encontramos estos otros tres sitios naturales destacados de la geografía española. Aunque se trata de lugares donde la naturaleza es la protagonista, estos tres lugares escogidos por la UNESCO tienen detrás la acción del hombre en algún punto de su creación. Después de este artículo ya os avanzamos que el resto de lugares tiene la mano del hombre como protagonista, dejando a un lugar secundario la fauna y la flora.

 

Entrando ya en la selección, es importante ver como la interacción humana con la natural no tiene porqué ser negativa siempre. Estos tres ejemplos son la mejor manera de ilustrarlo. En cada una de ellas el hombre ha actuado sin tener muy presente mantener el ecosistema. El resultado son tres modos de interacción muy distinta: en las Médulas, los romanos se cargaron el ecosistema y crearon uno nuevo; en Elche, los musulmanes introdujeron una especie vegetal (la palmera datilera) como protagonista de una amplia zona, interactuando con el sistema presente; finalmente, en la Sierra de la Tramontana el ser humano se adapta a la oreografia complicada de un monte escarpado, condicionando sus pueblos y agricultura a las pendientes del lugar.

 

Pero esto es una lista, así que dejamos de enumerar pequeños detalles de cada uno de los lugares para adentrarnos más profundamente en ellos.

 

 

1. Las Medulas

 

Fotografía: Frog17 – Wikimedia Commons

 

Fruto de la explotación minera romana, hoy encontramos las Médulas, un paisaje tan insólito que ha sido protegido como Monumento Natural en 2002 y como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997. Se trata de la mayor mina de oro a cielo abierto que tenía el imperio romano. La explotación funcionó desde el año 26 a.C. hasta el siglo III, extrayendo de ella posiblemente 1.000.000 de kilos de oro y siendo el lugar de trabajo de entre 20.000 y 50.000 personas. Una vez abandonado, la naturaleza se apoderó de nuevo del conjunto, llenando de vegetación las escarpadas montañas rojizas que habían quedado. El resultado, pues, es un hermoso paraje natural con cierto pasado minero y romano que merece la pena conocerse.

 

Actualmente no veremos gran parte de la mina. Sin embargo, aún hoy podemos ver algunos restos de canales, poblados y zonas de la explotación. También veremos las espectaculares montañas rojizas escarpadas por la acción del hombre, los robles, castaños y otros árboles (algunos centenarios), las cuevas y hasta podemos ver algunos animales específicos como el gato montés o el corzo. Recomendamos la visita de este entorno especial, ideal para hacer excursiones.

 

 

2. El Palmeral de Elche

 

 

Fotografía: Jose Carlos Díez – Wikimedia Commons

 

La pamera datilera es, para la religión musulmana, la unión del cielo y la tierra. Su ubicación frente a muchas ciudades es un símbolo de hospitalidad. Este tipo de palmerales, muy extendido en el norte de África, es, sin embargo, una rareza en las ciudades europeas. Por ello, el Palmeral de Elche , con más de 200.000 palmeras plantadas, es el palmeral más grande de Europa. El atractivo de este lugar es tal que cuando Elche fue conquistada por los Cristianos, el mismo rey Jaime I quedó tan fascinado que dictó distintas órdenes para protegerlo. La UNESCO también decidió incluirlo en su catálogo de Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000.

 

Podemos caminar o ir en bicicleta por una ruta muy asequible de alrededor de 3 km, apta para todos los públicos. También podemos visitar la palmera imperial, una especie extraña de palmera hermafrodita con siete vástagos enormes en forma de candelabro. El Palmeral de Elche ofrece la posibilidad de disfrutar de distintos huertos dedicados a este árbol además de un museo, que nos explica el origen de esta plantación, los sistemas de riego y la evolución de esta atracción mundial. En resumen, el palmeral es un buen jardínpara relajarse, para pasear con niños ( con áreas infantiles especiales para ellos) y con tu mascota.

 

 

3. El Paisaje Cultural de la Sierra Tramuntana

 

 

Fotografía: viechfisch - pixabay

 

Alejado de la Mallorca turística de guiris "gamba" buscando el sol, encontramos esta Sierra que cruza toda la isla por el noroeste. Es el noroeste, precisamente, el motivo de su nombre ya que la Tramontana es el viento que llega por esa dirección. En esta sierra encontramos la montaña más grande de Mallorca, el Puig de Massanella (1365 msnm). Pero lo que ha hecho que esta sierra esté incluida en el Patrimonio de la Humanidad desde 2011 es su conjunto natural y la vida que en ella se ha desarrollado. Acantilados de gran altura, pinares y encinares, pequeñas calas y atractivos pueblos conforman un tapiz de naturaleza con toques humanos de gran belleza que bien merecen ser visitados.

 

Si lo que buscamos es montaña, el Puig de Massanella es nuestro objetivo. Si buscamos pequeñas calas, podemos ir al caló d'en Monjo, cala Murta o la Playa de Formentor, entre muchas de las que encontraremos. Pero si buscamos pueblos tendremos bastantes opciones a visitar. Desde Andratx hasta Sóller, pasando por Valldemossa o Deià. Todas estas localidades tienen atractivos que ofrecernos, ya sea por su pasado más medieval (como Valldemossa) o por su aportación Modernista (como Soller). En todo caso, la esencia rural sigue presente en todos estos pueblos aunque no debemos olvidar que Mallorca es un gran destino turístico, de modo que encontraremos turistas en todos los sitios. Bueno, quizá si optamos por la montaña no.

 

 

 

Fotografía portada: cascalheira - pixabay

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La Península Ibérica pasó a formar progresivamente del Imperio Romano a partir del 218 a.C., tras el desembarco en Ampurias (Cataluña). Teniendo en cuenta que el fin de la dominación romana sucedió en el siglo V, la península ibérica pasó siete siglos bajo los preceptos de esta civilización que, en menor o en mayor mesura, llegó a todas las partes de la península. Hispania fue fundamental para Roma, mientras que la cultura importada fue un gran avance para la sociedad de ese momento.

 

El resumen de todo ello es que, tras estos siete siglos, la huella del imperio romano sigue estando presente en muchos restos arqueológicos y construcciones antiguas. A lo largo de España podemos encontrar multitud de pequeños detalles que reflejan el paso de los romanos por la península, la asimilación de su cultura y sus técnicas constructivas y el resultado de la romanización de los pueblos íberos. Desde pequeñas villas y columnas de trajano a grandes obras civiles como los acueductos, estos puntos forman parte del patrimonio protegido cultural.

 

En este artículo os presentamos una vez más no todos los puntos romanos que podemos encontrar, pero si aquellos que están protegidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. De estos podemos hablar de dos conjuntos (Tárraco y Mérida) y dos elementos en particular ( muralla de Lugo y Acueducto de Segovia). También podríamos incluir las Médulas, pero por su formación natural hemos decidido que forma parte otra lista futura. Vamos uno por uno.

 

  1. Muralla de Lugo

 

Murallas de Lugo. Fotografía: Xosema – Wikimedia Commons

 

La Muralla de Lugo es la única muralla romana que se conserva íntegramente en todo el perímetro del mundo. A diferencia de otras ciudades que solo han conservado una parte de su muralla romana original, Lugo dispone de todo el perímetro que encierra la parte más antigua de la ciudad. Por este motivo, la UNESCO la incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

 

Con una longitud de 2266 metros y una altura entre los 10 y los 15 metros, la muralla dispone de 71 de las 85 torres originales. También dispone de 10 puertas, cinco de las cuales son las originales que daban acceso al recinto.

 

Uno de los puntos fuertes de visitar esta muralla es que podemos andar por la parte alta en todo su perímetro, descubriendo Lugo tal y como lo hubiese hecho un soldado romano. Este hermoso paseo nos permite ver la ciudad desde un punto más elevado, descubriendo los edificios más destacados.

 

2. Acueducto de Segovia

 

Fotografía: Felver Alfonzo – Wikimedia Commons

 

 

Esta es una de las obras civiles más impresionantes de origen romano que podemos encontrar aún en pie. Se trata de un espectacular acueducto de 728 metros de largo con más de 166 arcos divididos en filas de dos pisos que en su altura mayor alcanzan los 28 metros. Se construyó en el siglo II d.C. para trasladar el agua a la ciudad desde el manantial de Fuenfría, ubicado a 17 km de la ciudad. El acueducto de Segovia es sin duda el símbolo más famoso de esta ciudad y uno de los vestigios romanos de mayor valor que quedan en pie y en buen estado. En 1985 se incluyó dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

 

Aunque parezca recto, el acueducto tiene un desnivel de un 1%. Dispone de dos filas de arcos que se asientan sobre sillares de granito. Esta instalación hidráulica ha estado en activo hasta casi nuestros días. Quizá por ello la obra se ha mantenido en buen estado y ha sido restaurado en diversas ocasiones. Un ejemplo de ello es que en el siglo XV se restauró los 36 arcos destruidos por los musulmanes en el año 1072. Hoy en día podemos verlo in situ pasando en la Plaza del Azoguejo, donde podemos pasar justo por debajo. También podemos verlo con más perspectiva si vamos a los miradores de Lastrilla, donde veremos el contraste de esta obra milenaria frente a la actual ciudad.

 

3. Conjunto Arqueológico de Tárraco

 

Amfiteatro de Tarragona. Fotografía: Alberto-g-rovi – Wikimedia Commons

 

La actual Tarragona fue la capital de la que en su momento llegó a ser la provincia más grande del imperio. No es de extrañar, pues, que disponga de uno de los mayores conjuntos arqueológicos romanos del mundo. Gracias a ello, el Ayuntamiento ha conseguido dar valor a estos edificios de origen romano, siendo hoy día un lugar de importante atracción turística. La UNESCO decidió proteger todo el conjunto como Patrimonio de la Humanidad el año 2000.

 

Si vamos a esta capital catalana no podemos perdernos ni su amfiteatro o su acueducto, dos de las obras más espectaculares que siguen en pie en bastante buen estado. También encontraremos el Circo, aunque la mayor parte de él fue destruido. Por otro lado, existen otros edificios originarios del imperio romano que fueron evolucionados durante la Edad Media ya sea para darles otros usos como la Torre del Pretorio o para reforzarlos, como la Muralla. Si nos movemos por los alrededores de la ciudad también podremos descubrir un gran número de edificiaciones romanas, como el Arc de Barà.

 

El resultado es una ciudad con un fiel reflejo de su pasado romano que merece la pena visitarse. También descubriremos su pasado medieval o su pasado modernista, muy importantes, pero el romano es el que hace la ciudad única en el mundo. Os recomendamos visitar cada uno de estos monumentos o como mínimo los más destacables.

 

4. Conjunto Arqueológico de Mérida

 

Teatro Romano de Merida – Fotografía: Marilink – Wikimedia Commons

 

Mérida es calificada como la ciudad con mayor riqueza arqueológica del mundo, tras la misma Roma. La antigua capital de la provincia romana de Lusitania también tuvo todas las típicas construcciones romanas de las grandes urbes. Hoy día no cesan de aparecer partes de este pasado histórico romano, de modo que gracias a ello la ciudad puede tener un importante patrimonio muy valorado por los turistas.

 

De entre los monumentos más destacables encontramos el Teatro Romano de Mérida. Este teatro, con capacidad para 6000 espectadores, sigue siendo hoy el escenario del Festival de Teatro Clásico. Sin embargo, durante gran parte de estos 2000 años el teatro ha estado enterrado siendo solo visible una parte de la grada. Puede que gracias a ello, hoy día nos llegue con los detalles que hoy podemos ver.

 

Pero no solo el Teatro es un monumento visible. A su lado también encontramos el amfiteatro, con forma elíptica y con un aforo de 14000 espectadores para presenciar las luchas de gladiadores. Como pasa con Tarragona, también es posible ver una parte del Circo, pero el gran tamaño que este tenía ha hecho imposible que llegue íntegro a día de hoy. Otro de los puntos turísticos más destacables es el acueducto de San Lázaro, aunque no se conserva tan bien como el de Segovia o el de la misma Tarragona.

 

 

 

Fotografía portada: Alberto-g-rovi – Wikimedia Common

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Seguimos con esta série de artículos que tratan de desglosar el Patrimonio de la Humanidad dentro de España. Esta vez os traemos los Parques Nacionales que se encuentran más importantes de España según UNESCO, y de los quince que tenemos solo incluye cuatro.

 

Puede que todos los parques nos parezcan similares. Sin embargo, los cuatro Parques Nacionales que ha escogido la UNESCO dentro de España gozan de singularidades que los diferencian de los otros. Cada uno tiene un fenómeno natural que lo hace más valioso, además de paisajes que no se asemejan en nada unos de otros, creando una diversidad impresionante. Para nosotros los turistas, esto nos ofrece un abanico de viajes de lo más variado, apto para todos los gustos y actividades.

 

Sin embargo, debemos recordar que son espacios únicos, por lo que estan muy protegidos. Aunque los amantes de los perros pensemos en ellos para viajar con nuestros amigos, desde Guiring consideramos que no son los lugares más adecuados ya que no los podemos dejar libres. Tampoco será el lugar de aquellos que deseen ir en bicicleta por cualquier especie de sendero o acampar donde apetezca. Pero estos inconvenientes son para un bien común, así que merece la pena respetarlos.

 

Vamos con el recuento:

 

1. Pirineos Monte perdido

Este espectacular Parque Nacional (fotografía portada) se encuentra en el Pirineo de Huesca. Su inclusión dentro del catálogo de la UNESCO se hizo en 1997, junto a su vecino, el Parc National des Pyrinees, con el cual contacta por el norte. En total, 30.639 hectáreas protegidas con un espectacular paisaje montañoso con naturaleza más típica de los alpes que de otros parajes de España. En él podemos encontrar circos glaciales, montañas que superan los 3000 msnm, ríos, saltos de agua, buitres, marmotas y un gran conjunto de flora.

 

Si lo que buscamos es hacer excursiones libremente siguiendo itinerarios por un paisaje de alta montaña e incluso dormir en refugios, esta es una buena elección. Por el discurren diversos caminos con distintas duraciones y dificultades que nos permiten desde caminar por un hermoso camino a llegar a la cima del más alto de sus montes, el Monte Perdido, con 3.355 msnm. Este parque cada año es visitado por más de 600.000 turistas, por lo que disponemos de una extensa red de alojamientos que van desde cámpings hasta alojamientos rurales. También hay diversos puntos turísticos interesantes como iglesias románicas o pueblos con reminiscencias medievales.

 

2. Parque de Doñana

 

Fotografía: Ultratomio - Wikimedia Commons

 

Este impresionante entorno natural ha sido calificado como la mayor reserva ecológica de Europa, además de ser el humedal de mayor importancia del continente, entre otros hitos. Por ello y por el gran número de animales que podemos encontrar, el parque ha sido protegido como Parque Nacional y Parque Natural por parte de España, y como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO. El Parque Nacional ocupa una extensión de 54.251 hectáreas, mientras que su entorno se ha protegido con la cualificación de Parque Natural, con una extensión de 53.385 hectáreas.

 

Lo impresionante del parque de Doñana, a parte de los paisajes naturales diversos que podemos encontrar, es su fauna. En él se encuentran un gran número de aves, algunas de las cuales están en peligro de extinción. También es el entorno ideal de otra especie en grave peligro de extinción, el lince ibérico. Junto a ellos también encontramos otros animales más comunes como los ciervos. Al estar en contacto con el mar, Doñana también es un lugar de peregrinación de tortugas y cetáceos.

 

El problema para nosotros, simples turistas, es que el parque tiene muy controladas las visitas, operando únicamente una empresa turística por todos los ecosistemas. Si deseamos visitarlos todos, debemos dirigirnos al Centro de Visitantes donde, mediante vehículos 4x4, haremos una visita de unas cuatro horas aproximadamente que merece la pena.

 

3. Parque Nacional del Garajonay

 

Fotografía: A.Stephan - Wikimedia Commons

 

Lo espectacular de este parque radica en el bosque de laurisilva, único en el mundo. Este tipo de bosque se mantiene siempre verde debido a la alta humedad. Además, esta humedad favorece la proliferación de especies vegetales determinadas además del fenómeno del gigantismo, un fenómeno natural que hace crecer a tamaños superiores de los habituales determinadas plantas. Es Parque Nacional desde 1981 y, además, también forma parte del Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO desde 1986. Este parque ocupa el 10% de la totalidad de la isla de la Gomera.

 

El Parque Nacional del Garajonay es una magnífica atracción turística si lo que deseamos es caminar por la espesura de un bosque prehistórico denso y verde. Al ser único en el mundo bien merece la pena perdernos por alguno de sus senderos o subir a alguno de sus miradores y ver el entorno. Si el día lo permite y superamos sus eternas nieblas, desde algunos miradores podemos ver la vecina isla de Tenerife, con el impresionante volcán Teide por encima de todo.

 

4. Parque Nacional del Teide

 

Fotografía: Edub - Wikimedia Commons

 

Si en cada parque hay un elemento que lo caracteriza como único, en el caso del Parque Nacional del Teide lo más importante es las zonas volcánicas y, en especial, el volcán del Teide. Este volcán, con sus 3.718 metros de altitud, es el pico más alto de España y el tercer volcán más alto del mundo. Su última gran erupción fue en 1798, por lo que el resultado es un magnifico entorno con diversos restos de esta actividad volcánica. El gran valor de esta belleza natural ha provocado que fuese protegido como Parque Nacional en 1954 y como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007.

 

 

Afortunadamente para los turistas menos en forma o más vagos, este parque es fácilmente visitable. Además, resulta muy fácil subir a gran altura del volcán gracias al teleférico que nos lleva hasta la altura de 3.555 msnm, es decir, nos deja solo a 163 metros de la cima. Cuidado, porqué los más entrenados también pueden hacerlo a pie a través de las distintas rutas o bien visitar entornos menos típicos del Parque Nacional del Teide.

 

 

Fotografía portada: Patrick Rouzet – Wikimedia Commons

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Los cuatro puntos prehistóricos más importantes, según la UNESCO

 

Afortunadamente para todos aquellos aficionados a la historia, la antropología y la arqueología, España dispone de un extenso catálogo de ejemplos donde estudiar a los seres prehistóricos que habitaron nuestras tierras. En ella encontramos desde restos humanos, como en Atapuerca, hasta obras de arte rupestre de más de 20.000 años. Gracias a todas estas muestras, los antropólogos pueden estudiar la evolución del cuerpo humano así como los rituales, las tradiciones y la evolución en la vida del ser humano hasta día de hoy. Posiblemente el clima agradable, la abundáncia de caza y la existencia de zonas con cuevas que ejercían de "hogar" fueron los ingredientes para que nuestros antepasados escogieran un gran número de lugares de la actual España donde descansar.

 

La UNESCO ha querido proteger estos lugares introduciendo en su catálogo concretamente cuatro puntos. Sin embargo, todos ellos protegen no solo una cueva sinó diversas que, por proximidad o por similitud en el estilo, siguen un patrón. Os las contamos a continuación.

 

 

1. Cuevas de Altamira y arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica

 

 

Descubiertas en 1868 por un cazador, hoy las cuevas de Altamira son una de las grandes joyas del mundo, pues en ellas se encuentra muy bien conservada una de las primeras obras artísticas de la humanidad. Concretamente, en el interior de estas cuevas encontramos distintas salas con pinturas realizadas hace más de 15.000 años. Tal es la envergadura de la obra que algunos la nombran como “la capilla sixtina del arte rupestre”. Hoy día el acceso a la cueva original se encuentra cerrado al público para mejorar su conservación, pero podemos acceder al museo donde encontraremos una réplica exacta de las partes más impresionantes.

 

La cueva dispone de 270 metros de longitud, siendo relativamente pequeña. Dispone de diversas partes, como el vestíbulo, la “gran sala de polícromos”, la gran sala de los textiformes, la galería, la sala del bisonte negro, la sala de la hoya y la cola de caballo. En estas salas, principalmente en el gran salón, encontramos impresionantes muestras de este arte rupestre, formado por figuras animales como ciervos, jabalíes o bisontes. También encontramos otros símbolos menos reconocibles, quizá provenientes de sus creencias místicas. El artista o artistas que crearon este espacio también tuvieron en cuenta el volumen de las piedras sobre las que pintaban así como las grietas para crear un efecto más realista. Tal es el detalle de las pinturas y su composición que, durante los primeros 30 años de su hallazgo, los principales científicos del mundo las describieron como un fraude y no aceptaron su antigüedad.

 

A parte de las cuevas de Altamira, también podemos encontrar otras muestras de este arte rupestre alrededor de la cornisa cantábrica. En la cueva llamada Fuente del Salín también podemos encontrar manos impresas en negativo de una antigüedad de hasta 8.400 años. Otras cuevas como las de la Chimenea, el Castillo, la Pasiega, El Pendo o Covalanas también fueron decoradas por primitivos pobladores. Por todo ello, la UNESCO ha querido proteger también estas cuevas junto a la más reconocida, la de Altamira.

 

 

2. Sitio Arqueológico de Atapuerca

 

Esta es otra de las joyas de la arqueología y la antropología que tenemos en España. En este territorio existen diversas cuevas que han permitido hallar especies distintas de homínidos: el Homo sapiens, el Homo Antecessor y el Homo heidelbergensis. Se trata de más de 40 cuevas de las que actualmente los arqueólogos extraen 25.000 huesos al año, con los que es posible resolver misterios de la evolución humana que aún se encuentran sin respuesta. Por todo ello, la UNESCO lo incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

 

 

Dentro del sitio arqueológico de Atapuerca destacan principalmente las cuevas de la Sima de los Huesos, la Cueva Mayor, la Gran Dolina o la Sima del Elefante. En ellas se han encontrado restos de vida procedentes de hace más de 300.000 años, a través de los cuales podemos ver cómo éramos y cómo hemos evolucionado hasta lo que somos hoy.

 

Podemos visitar las cuevas de Atapuerca, pero debemos pedir con bastante antelación esta visita a través de su web, y solo se hace con visitas guiadas que pueden resultar muy interesantes.

 

 

3. Arte Rupestre del Valle del Côa y Siega verde

 

 

Ubicado a pocos kilómetros de Ciudad Rodrigo, Salamanca, encontramos este yacimiento de Siega Verde. Aunque no dispone de la espectacularidad de los dos primeros, si que dispone de valiosos grabados sobre piedras con una antiguedad entre 20.000 y 12.000 años. Por este motivo, la UNESCO ha querido incluir también este yacimiento dentro de su catálogo, uniéndolo con el yacimiento del Valle del Côa, yacimiento portugués que se encuentra a poca distancia. Posiblemente nuestros primitivos optaron por este lugar por ser un sitio de paso con grandes vistas, desde donde podían observar los animales que acudían a beber del río. Entre las formas gravadas en las piedras podemos observar formas humanas y formas animales como bisontes, uros o ciervos.

 

A diferencia de Altamira, en Siega Verde si que podemos realizar un recorrido de entre media y una hora por la zona auténtica, donde veremos hasta 14 paneles con las imágenes correspondientes.

 

 

4. Arte rupestre arco mediterraneo

 

 

Repartidos por más de 750 puntos alrededor de la costa mediterránea encontramos el legado más grande de Europa de pinturas prehistóricas. Se trata del arte rupestre del arco mediterraneo, el cual nos da una gran representación del arte rupestre levantino, que difiere en diversos aspectos del arte rupestre de la cornisa cantábrica que podemos encontrar en Altamira. La composición de los dibujos en diagonal, la sensación de movimiento y dinamismo mucho más acusada o la menor gradación de tonos (emplean solo el blanco, rojo y negro) son características de este arte levantino. En él podemos ver normalmente escenas bélicas, escenas de la vida cotidiana o escenas de caza. Se representan tanto animales en diversas actitudes como humanos, además de algunos símbolos.

 

 

Podemos encontrar ejemplos en Cataluña, en Aragón, en la Comunidad Valenciana (como en Valltorta, la cual vemos en la imagen), en la región de Murcia y hasta Andalucia. Uno de los ejemplos más claros de este arte lo encontramos en la provincia de Lleida, en la Roca dels Moros (el Cogull). Esta cueva está protegida por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad desde 1998, ya que en su interior podemos encontrar un total de 45 pinturas de figuras y 250 signos gravados de origen íbero rupestre levantino. Descubierta en 1908, la cueva ha sido objeto de estudio y actualmente podemos visitarla en un recorrido por cada uno de sus escenarios conservados. De entre todos los gravados destaca la escena de la danza, donde nueve mujeres (tres pintadas en negro y seis pintadas en rojo) bailan alrededor de un hombre desnudo.  

 

Fotografía: Wikimedia Commons

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Pocos españoles conocen que su país es el tercer país del mundo con mayor número de bienes inscritos en la lista más espectacular de lugares que podemos encontrar en el mundo. Sin duda, para nosotros como turistas, este dato nos es espectacular ya que nos permite conocer grandes obras y escenarios a pocos kilómetros de nuestro hogar. Suponemos que aquellos turistas que buscan el sol y el buen tiempo también agradecerán el benigno clima para visitar estos maravillosos puntos. En todo caso, desde Guiring iniciamos con este un recorrido por los diversos puntos obras del Patrimonio de la Humanidad que esperemos que os inspire para viajar.

 

Para empezar a preparar esta serie de artículos, ya os avisamos que os hemos habilitado una guía especializada donde solo se pueden ver aquellos puntos inscritos dentro de la lista Patrimonio de la Humanidad. Esperemos que os resulte útil para planificar futuros viajes o hacer algún descubrimiento. Como siempre, ya sabéis que desde Guiring os invitamos a que ampliéis esta lista para, poco a poco, hacer más fáciles los viajes de todos.

 

Guía especializada: link

 

 

Fotografía: Casa Milà - pdmaria - pixabay

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