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Lunes, 28 Diciembre 2015 00:00

Seis palacios que no debes perderte

Para terminar con esta serie de entregas sobre el Patrimonio de la Humanidad dentro de España, hoy haremos la última lista: los palacios Patrimonio de la Humanidad dentro de España. En total encontramos seis que destaquen por encima de otros, integrados en un conjunto mucho más extenso. Todos ellos se han hecho en estilo distinto y quien lo encargo deseaba algo distinto. Solo tienen un punto en común: destacan por encima de cualquier otra construcción. Vayamos a analizarlos

 

1. Santa María del Naranco

 

Fotografía: Luidger – Wikimedia Commons

 

Se encuentra en Oviedo, Asturias. Levantada como palacio real el 848 por el rey asturiano Ramiro I, no se consagró como templo hasta el siglo XII. Está situado a 4 km de Oviedo, ya que el rey buscaba el reposo a las afueras de la ciudad. Se considera que es de estilo “ramirense”, una variante del arte asturiano, declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

El templo dispone de una planta rectangular de 21 metros de largo por 6 de ancho sobre la que se levantan dos pisos con una cripta inferior y un baño adosado con su piscina y desagües. Esta planta inferior es muy similar a la Camara Santa de Oviedo. La planta superior, recubierta también por bóveda de cañón, hay un salón de audiencias y dos miradores hacia el exterior. Destacan sobretodo las arcadas exteriores, de gran belleza.

 

2. Alhambra y Palacio del Generalife

 

 

Palacio del Generalife - Fotografía: Krakauer1962 - Pixabay

 

La Alhambra de Granada (fotografía principal) es una de las construcciones más famosa de España, debido a que en su interior alberga diversos palacios y jardines rodeados de una gran fortaleza. Sus cuidados detalles junto a su gran conservación han hecho que este conjunto monumental sea Patrimonio de la Humanidad ya desde 1984 y el monumento más visitado del país diversos años, con cifras superiores a los dos millones de visitantes. El conjunto está formado por una gran fortaleza de origen musulmán cuyo nombre (“al-Qal'a al-hamra”, del cual deriva el actual) se traduce a “fortaleza roja”. Aunque el año 899 ya existen referencias sobre la fortificación, no es hasta 1238 cuando la Alhambra pasó a ser residencia real. A partir de aquí, diversos reyes musulmanes y cristianos fueron ampliando el recinto con nuevos palacios y patios, como el Palacio de Yusuf III, el Generalife (que es una finca de recreo de monarcas) o el Palacio renacentista de Carlos V.

 

Por su parte, el Palacio del Generalife es una villa anexa a la Alhambra de Granada, aunque independiente. Fue utilizada por los reyes musulmanes como lugar de retiro y descanso. Por ello, sus jardines, huertos y decoraciones toman especial protagonismo por encima de otras funciones más defensivas o guvernamentales. Se inició su construcción en el siglo XII, alargándose hasta el siglo XIV. Es uno de los puntos más protegidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

 

 

3. Palacio de la Aljafería

 

Fotografía: Alcorce – Wikimedia Commons

 

Este palacio fortificado, ubicado en Zaragoza, fue construido durante la segunda mitad del siglo XI por el rey taifa Al-Muqtadir como residencia real. Es el único gran edificio conservado de la arquitectura islámica de la época de los Taifas, al cual podemos unir en cierta manera la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. Su importancia es tal que la UNESCO lo incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en 2001 junto a otros elementos del arte mudéjar de Aragón. Es, precisamente tras la reconquista cristiana, cuando el palacio pasa a ser un ejemplo a seguir de este estilo mudéjar que sería seguido en futuras edificaciones.

 

Dentro de este palacio de la Aljafería encontramos diversos salones reales y estancias, además de una pequeña mezquita privada con mihrab. Una de las estancias más destacadas es el Salón Dorado, con cuidada ornamentación que nos recuerda el pasado musulmán del edificio. Finalmente, también encontramos estancias tan importantes como el Patio de Santa Isabel o el Palacio de Pedro IV construido tras la reconquista cristiana como palacio para los reyes de Aragón y modificado en el siglo XIV por Pedro IV en un estilo mudéjar.

 

 

4. Palacio de Aranjuez

 

Fotografía: Fernando García – Wikimedia Commons

 

Erigido por orden de Felipe II en 1501, el Palacio de Aranjuez fue la base del actual palacio construido más tarde por orden de Fernando VII ya en el siglo XVIII siguiendo los estandartes de la época. Un gran palacio rodeado de grandes y cuidados jardines, apto tanto para hacer reuniones públicas como para fiestas privadas. La vuelta al absolutismo con el reinado de Fernando VII se materializó en este palacio lleno de lujos donde el vagón del real ferrocarril llegaba a la misma escalera principal, del cual dicen que tenía los raíles de plata por regalo del marqués de Salamanca. Esta especie de Versalles español es tan majestuoso que desde 2001 está protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como Paisaje Cultural de Aranjuez.

 

El palacio dispone de numerosas estancias como el salón de Porcelana (llena de esculturas de este material), el gabinete Árabe (inspirado en la Alhambra de Granada), el Salón del Trono o las habitaciones con la disposición que tenían a finales del siglo XIX. Alrededor del palacio encontramos los cuidados jardines limitados por los cauces del Tajo y Jarama. En estos jardines encontramos otras edificaciones singulares como la Casita del Labrador, que era la casa de recreo de la familia real cuando se dejaba a un lado el protocolo. También encontramos la Casa de los Marinos, ocupada por los 200 marineros llegados desde Cartagena para pasear los monarcas en las falúas por dentro del jardín. Numerosas estatuas y fuentes decoran el conjunto junto a vegetación de gran antigüedad que da más valor al conjunto.

 

 

5. Palau de la Música

 

Fotografía: Lohen 11 – Wikimedia Commons

 

Construido entre 1905 y 1908, el Palau de la Música fue proyectado para albergar la sede del Orfeó Català y no como residencia de nadie. Como es sabido, durante esa época la burguesía catalana tenía una gran influencia en la sociedad porqué, a parte de tener un gran poder económico, estaba unida por en sentimiento cultural de catalanismo que trató de manifestar en muchas de sus obras arquitectónicas. Desde 1997 forma parte del Patrimonio de la Humanidad.

 

Con una superficie de 1350,75m2 y un presupuesto de 240,322 pesetas, el teatro fue diseñado con una gran calidad y originalidad en sus detalles. El edificio destaca por sus grandes ventanales llenos de vitrales, sus esculturas, sus trabajos con hierro forjado así como sus mosaicos. La sala cuenta con 2049 plazas distribuidas de la siguiente manera: platea (688 plazas), anfiteatro (321), segundo piso (910), galería del órgano (82) y reservadas (48). La belleza de sus ventanas nos transporta a principios de Siglo XX. De todas las ventanas, destaca la que está ubicada en el tejado. El trabajo de cristalería con hierro forjado y vitrales hace un efecto de abombamiento hacia dentro que no dejará al visitante indiferente, más teniendo en cuenta que es un edificio con más de cien años a sus espaldas.

 

6. Palau Güell

 

Fotografía: Joancreus – Wikimedia Commons

 

Ubicado en la calle Nou de la Rambla, a pocos metros de este eje turístico y cercana al Liceu, el Palau Güell es otra de las magníficas obras de Gaudí. Aunque se trate de una de las construcciones de sus inicios profesionales, esta casa ya da suficientes pistas de que nos encontramos ante un ambicioso arquitecto capaz de dar el máximo de si para la arquitectura. Concretamente, esta casa fue inaugurada en 1888, coincidiendo con la Exposición Universal de Barcelona, aunque parte de los muebles y decoraciones interiores no se acabarían hasta dos años más tarde.Debido al evento de la Exposición Universal, por la casa pasaron celebridades de la talla de Maria Cristina de Habsburgo, el rey Humberto I de Italia y el Presidente de Estados Unidos Grover Cleveland.

 

La composición del edificio es la siguiente: una planta baja formada por caballerizas, algo muy innovador en su época. Los caballos bajaban por una ingeniosa rampa helicoidal ideada por Gaudí.

Una planta baja en la que se tiene un gran acceso para poder entrar con los carruajes hasta su interior y donde empieza la escalera principal, que también da acceso a un entresuelo. La planta principal es donde se encuentran la planta noble organizada alrededor de un majestuoso recibidor de 80 m2, la cual conecta majestuosas salas y estancias destinadas a la familia Güell. La planta superior, destinada al servicio, con sus habitaciones, cocina y lavadero. La azotea es de 481 m2, donde hay un total de 20 chimeneas, algunas de las cuales estan rematadas con azulejos cerámicos.

 

En 1969 el Palacio Güell fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Carácter Nacional, y desde el año 1984 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, dentro del Lugar «Obras de Antoni Gaudí».

 

 

 

Fotografía principal: Patio de los Leones, Alhambra. Tuxyso – Wikimedia Commons

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Sábado, 26 Diciembre 2015 00:00

La arquitectura civil protegida por la UNESCO

Siguiendo los anteriores capítulos donde hemos ido nombrando los edificios Patrimonio de la Humanidad protegidos en España, hoy hablaremos de la arquitectura civil. Mucho menos numerosa que otros edificios protegidos, estos destacan por ejercer alguna función dentro de la ciudad fuera de la religiosa. Posiblemente al no estar protegidos por la iglesia, estos edificios no han tenido tanta protección, motivo por el cual muchos de ellos se han perdido con la evolución de la historia. Sin embargo, afortunadamente para todos, los seis ejemplos que nos llegan a nuestros días merecen la pena ser visitados ya que cada uno de ellos es una obra maestra de la humanidad.

 

1. Torre de Hércules

La Torre de Hércules es el faro más importante de cuantos podamos encontrar en la Tierra. Al menos así piensan muchos historiadores, ya que es el faro en activo más antiguo del mundo. Se construyó en el siglo I d.C. La UNESCO lo unió a su listado del Patrimonio de la Humanidad el 2009.

 

Aunque no conserva sus formas romanas originales por su parte exterior (solo las conserva en su parte interior), el faro, con 57 metros de altura, es el tercer faro más alto de España. En el siglo XVII fue modificado por la parte interior, mientras que las formas exteriores se consiguen entre 1788 y 1791, cuando Giannini forra las paredes del cuerpo cilíndrico original, haciendo un cuerpo cuadrado de 11,6 metros por lado coronado por dos cuerpos octogonales que soportan la linterna.

 

2. Acueducto de Segovia

Fotografía: Felver Alfonzo – Wikimedia Commons

 

Esta es una de las obras civiles más impresionantes de origen romano que podemos encontrar aún en pie. Se trata de un espectacular acueducto de 728 metros de largo con más de 166 arcos divididos en filas de dos pisos que en su altura mayor alcanzan los 28 metros. Se construyó en el siglo II d.C. para trasladar el agua a la ciudad desde el manantial de Fuenfría, ubicado a 17 km de la ciudad. Este acueducto es sin duda el símbolo más famoso de esta ciudad y uno de los vestigios romanos de mayor valor que quedan en pie y en buen estado. En 1985 se incluyó dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

 

Aunque parezca recto, el acueducto tiene un desnivel de un 1%. Dispone de dos filas de arcos que se asientan sobre sillares de granito. Esta instalación hidráulica ha estado en activo hasta casi nuestros días. Quizá por ello la obra se ha mantenido en buen estado y ha sido restaurado en diversas ocasiones. Un ejemplo de ello es que en el siglo XV se restauró los 36 arcos destruidos por los musulmanes en el año 1072.

 

3. Lonja de la Seda

Fotografía: Felivet – Wikimedia Commons

 

La Llotja de Seda (también designada Lonja de Seda o Lonja de los Mercaderes) es uno de los mejores ejemplos de edificio gótico civil. Fue construido entre 1482 y 1548 en una superficie de unos 2000 metros, derribando 25 casas, y siguiendo el modelo constructivo de la Lonja de Palma de Mallorca. En 1996 se declaró el edificio como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a los cuidados detalles góticos y renacentistas, estos últimos construidos en el Consulado del Mar, una ampliación del siglo XVI.

 

Su construcción, en pleno siglo de oro valenciano, es un ejemplo de la importancia de Valencia y de su comercio en una época en que esta era la ciudad más poblada de España. El edificio incluía diversas dependencias que trataban de estimular el comercio y el intercambio, tales como la Mesa de Cambios y Depósitos (primera institución bancaria de carácter municipal), el Tribunal de Comercio o la misma cárcel, donde se encerraban los mercaderes que se declaraban en quiebra.

 

4. Parque Minero de Almadén: Patrimonio del Mercurio

Fotografía: vía Parque Minero de Almadén

 

Nominada Patrimonio de la Humanidad en 2012 junto a las minas eslovenas de Idrija, son las explotaciones mineras de mercurio más granes y las que mejor explican la relación de la minería con la historia. Activas durante más de 2.000 años, las minas han ido evolucionando junto a la sociedad, incluso ahora, cuando en 2003 se clausuraron y pasaron a ser, tres años más tarde, una atracción turística más (como reflejo del auge del turismo).

 

Mientras estuvo en activo, la mina proporcionó un tercio del mercurio que hay activo en el mundo. Desde sus orígenes hasta su cierre, la mina fue mejorando sus técnicas de explotación. De hecho, en 1777 Carlos III fundó la Academia de Minas, la tercera que se fundó en el mundo y que se ubicaría en las inmediaciones de Almadén hasta 1835, cuando se trasladó a Madrid. Además, la mina exportó gran parte del mercurio hacia el extranjero, siendo un fiel reflejo de lo que el comercio y el intercambio representó durante la época colonial.

 

5. Puente de Vizcaya

Fotografía: Javierme – Wikimedia Commons

 

Esta obra de ingeniería, también nombrada Puente Colgante de Portugalete, fue construida en 1893 por el arquitecto Alberto de Palacio y Elissague. Su misión básicamente era facilitar la comunicación entre ambas orillas, salvando la gran anchura del cauce del río Nervión. Para ello, se diseñó este tipo de puente transbordador, el primero en el mundo, ya que la gran intensidad de tráfico marítimo impedía la construcción de un puente levadizo. A través de la historia, las barquillas han ido realizando el trayecto, que actualmente tiene una duración de viaje de 1,5 minutos y una frecuencia de 8.

 

El puente surgió de la necesidad de conectar los balnearios existentes en ambas orillas, destinados principalmente a la burguesía industrial y a los turistas del siglo XIX. Lo que vemos hoy día no es la estructura original, pues desgraciadamente se destruyó el travesaño horizontal en 1937, durante la Guerra Civil, para frenar el avance de las tropas franquistas. En 1941 se reconstruyó, hasta 1999, cuando se realizaron diversas obras para instalar ascensores y una pasarela por la viga superior para poder abrirlo a turistas a modo de mirador.

 

6. Hospital de Sant Pau

Fotografía: Ignis Fatuus – Wikimedia Commons

 

Ubicado muy cerca de la Sagrada Familia, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es un conjunto hospitalario que mide 300 metros x 300 metros (el tamaño de nueve islas de casas de la Eixample). Pero sin duda, lo que le hace especial, es su calidad arquitectónica de varios estilos aunque destacando por encima de todos el estilo modernista. El arquitecto encargado del proyecto fue Lluís Domenech i Montaner, uno de los principales arquitectos del modernismo catalán junto a Gaudí. Si sumamos esto a sus grandes dimensiones, nos encontramos que estamos ante el conjunto más grande de arquitectura modernista catalana. En 1978 fue declarado Bien de Interés Cultural mientras que en 1997, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

 

El edificio fue, en su momento, un gran avance para la medicina ya que el recinto fue concebido para disponer de unas instalaciones hospitalarias adecuadas al nuevo volumen de población. También se desarrolló una red de túneles que comunicaban todos los edificios, para así facilitar los traslados de enfermos, así como las instalaciones técnicas al aire libre para facilitar su mantenimiento.

 

Fotografía portada: EDMAR LASTRA CASTILLEJOS – Wikimedia Commons

 

 

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