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Tras la caida del Imperio Romano solo la Iglesia conservó su estatus. Con el paso a la Edad Media, ésta no solo lo conservó sinó que hasta lo reforzó, de modo que poco a poco si algún edificio destacaba en una población, estas eran sus iglesias, símbolo de quien ostentaba el poder tras cualquier monastía o señor feudal. No fue hasta el siglo XI que las catedrales, las cuales son las sedes del obispo, no empezaron a destacar por encima de las otras construcciones religiosas. A partir de entonces la Iglesia empezó a construir grandes catedrales que requerirían de grandes maestros de obra llegados de todo el mundo para levantar un edificio más espectacular que el anterior.

 

Con la llegada del estilo gótico desde Francia, las catedrales aún adquirieron mayor protagonismo, alcanzando grandes alturas y espacios interiores nunca vistos en ninguna construcción. Además, la entrega de la corona, la burguesía y , por supuesto, el pueblo llano, favorecieron que estas grandes construcciones fueran ampliándose hasta los edificios espectaculares que encontramos hoy. Pero con la llegada del siglo XVI y la reforma protestante este fenómeno decreció y las catedrales dejaron de ser tan escandalosamente grandes y imponentes.

 

España es un referente en la construcción de catedrales góticas, junto a Francia, Italia o Inglaterra. Su tradición devota hizo que encontremos diversas catedrales espectaculares repartidas por el territorio nacional. Sin embargo la UNESCO quiso destacar especialmente la Catedral de Burgos, la cual es un elemento protegido como Patrimonio de la Humanidad sin integrar otros edificios.Otras diez catedrales se encuentran incluidas dentro de este privilegiado catálogo como elementos del centro histórico de una ciudad. Vamos a repasarlas.

 

 

1. Catedral de Burgos

Esta Catedral de Santa María de Burgos fue una de las primeras en la historia en ostentar el título de “Catedral”. A su vez, también es basílica, por lo que podemos decir con tranquilidad que es la más destacada de Castilla y León por títulos. Pero si hablamos de espectacularidad, puede que esta junto a la Catedral de Santiago de Compostela sean las dos más espectaculares de España, al menos por dimensiones. Construida entre el año 1221 y 1260 sobre una edificación románica anterior, el templo es un ejemplo de la importancia de la Iglesia dentro de la sociedad, con un edificio que sería hasta nuestros días el más importante de la ciudad.

 

Se trata sin duda de una de las catedrales más importantes de España y la única que ostenta ser Patrimonio de la Humanidad de manera individual, sin pertenecer a un conjunto histórico. En concreto, la UNESCO lo incluyó en su lista en 1984. Desde Guiring consideramos que esta es una de las tres Catedrales más importantes ya sea por dimensiones, historia o espectacularidad. No íbamos a ser menos que la UNESCO...

 

Fotografía (portada): Camino del Cid – Wikimedia Commons

 

2. Catedral de Santiago de Compostela

 

 

Fotografía: Yearofthedragon – Wikimedia Commons

 

La Catedral de Santiago de Compostela es el mayor templo románico de la península. Construida entre los años 1075 y 1211, este gran templo tuvo el respaldo suficiente para su construcción en tan temprana época gracias ser el destino de muchos peregrinos que hacían (y hacen) el conocido Camino de Santiago. Este templo es uno de los edificios religiosos más espectaculares de España, motivo por el cual la UNESCO le concedió el honor de figurar en la lista de Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

Recomendamos la visita de esta hermosa Catedral, no solo por la belleza de su arquitectura sino también por el simbolismo que tiene al ser el final del Camino de Santiago. Todos los peregrinos que inician este trayecto entran dentro del templo, por lo que es habitual ver a gente con pinta excursionista en su interior. En la nave principal hay muchos elementos a destacar, pero lo que muchos buscaran es el famoso “botafumeiro”. Este incensario, con 1,60 metros de altura y 62 kg de peso en vacío, es el mayor incensario del mundo. Este era usado para eliminar los malos olores de los peregrinos que llegaban al templo. Sin duda, es un curioso objeto que bien merece ser visitado.

 

3. Catedral de Sevilla

 

Fotografía: Mario Modesto Mata - Flickr

 

La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es el tercer templo cristiano más grande del mundo, tras el templo de San Pedro del Vaticano y San Pablo de Londres. De hecho está considerado el más grande en cuanto a estilo gótico, aunque no todo el templo es de este estilo, pues algunos elementos son de procedencia anterior o añadidos posteriores. La Giralda, por ejemplo, es de estilo Mudejar, ya que era el alminar de la antigua mezquita que se levantaba en el lugar actual de la Catedral. En todo caso, la Catedral de Sevilla es una de las catedrales más importantes de España y uno de los símbolos de la ciudad. Por este motivo, la UNESCO lo añadió a su catálogo de Patrimonio de la Humanidad en 1987.

 

4.Catedral de Teruel

 

 

Fotografía : Diego Delso, Wikimedia Commons, License CC-BY-SA 3.0

 

 

El arte mudéjar fue el estilo crado por aquellos musulmanes que se quedaron en la península ibérica tras la reconquista cristiana. Dejando a un lado las cuestiones políticas, estos musulmanes lograron integrar su arquitectura con otros estilos europeos como el gótico creando un arte único, singular, original e irremplazable, motivo por el cual la UNESCO ha querido proteger este tipo de arquitectura desde 1986. Un ejemplo de este estilo es la Catedral de Teruel. Esta original Catedral es diferente a la mayoría de las que encontramos en España. Construida en estilo mudéjar, es una de las pocas catedrales de este estilo, junto a la de Tarazona. Por ello, gran parte de la Catedral está protegida como Patrimonio de la Humanidad desde 1986 por parte de la UNESCO, ya que este es un estilo único, original, singular e irremplazable. Aunque los orígenes de este templo se deben buscar en el año 1171, la iglesia ha sido reformada en distintas ocasiones y restaurada tras el paso de las guerras.

  

5. Catedrales de Salamanca

 

Catedral Nueva de Salamanca. Fotografía: Jentges – Wikimedia Commons

 

La curiosidad de Salamanca, en cuanto a catedrales, no es su belleza o su espectacularidad. Su singularidad es que dispone de dos catedrales unidas entre si. Bien, esto y que tiene un astronauta en su fachada labrado en piedra. Dejando a un lado estas curiosidades que nos llaman la atención sobre el resto, la Catedral Nueva de Salamanca es una de las catedrales góticas construidas de manera más tardía mientras que coexiste con la Catedral Vieja compartiendo un muro y una torre. ¿Podrás resistirte a ver el resultado de dos catedrales vecinas? Por cierto, la catedral forma parte del conjunto de la Ciudad Vieja de Salamanca, protegido desde 1988 por la UNESCO.

  

6. Catedral Ávila

 

 

Fotografía: pmrmaeyaert – Wikimedia Commons

 

La Catedral del Salvador de Ávila, según diversas fuentes, es la primera catedral gótica de España. De hecho, en sus formas podemos ver un gótico muy poco desarrollado, con gran altura pero con fuertes muros y sin muchos elementos ligeros que vendrían con posterioridad en el desarrollo de este estilo. Además, la catedral dispone de diversos elementos especialmente pensados para la defensa de la ciudad, como el ábside de la catedral que a su vez es torre de defensa. Construida entre los siglos XI y XV, la catedral es un elemento incluido dentro de la Ciudad Vieja de Ávila, protegida por el Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

 

7. Catedral Segovia

 

Fotografía: Carlos Delgado – Wikimedia Commons

 

Siguiendo con las características singulares de cada una de las catedrales, la Catedral de Segovia destaca por ser una de las catedrales góticas más tardías de España e incluso Europa. Sin embargo, Segovia quiso construir su nueva catedral en este estilo, a raíz de la destrucción de su antigua catedral durante 1521 en la Guerra de las Comunidades. Su construcción fue financiada por el pueblo. Desde 1985 la Catedral forma parte del Patrimonio de la Humanidad dentro de la Ciudad Vieja de Segovia.

 

 

8. Catedral Toledo

 

 

Fotografía: Nikthestunned – Wikimedia Commons

 

Considerada como obra magna del gótico por algunos, la Catedral de Santa María de Toledo es un gran templo construido entre el 1246 y el 1493. El templo dispone de la iglesia principal, el claustro, la torre de las campanas, capillas y diversas puertas interesantes para ser visitadas. El mismo edificio dispone del Museo Catedralicio en el que se exhiben cuadros de El Greco, Goya o Velázquez, entre otros. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad dentro de la Ciudad Histórica de Toledo desde 1986.

  

9. Catedral Cuenca

 

 

Fotografía: Xoan de Pez – Wikimedia Commons

 

La Catedral de Nuestra Señora de Gracia es el edificio más antiguo de Cuenca. De hecho, junto con la catedral de Ávila, es la primera catedral gótica construida en territorio nacional. Por ello, lo que vemos hoy es un gótico bastante tosco en sus partes con un aire anglonormando debido a Leonor Plantagenet, esposa francesa del rey Alfonso VIII. Tras la reconquista de Cuenca por parte de las coronas cristianas, Leonor fue la principal impulsora de su construcción. Finalmente, el edificio se construiría entre 1196 y 1257 aunque con fuertes modificaciones posteriores. La catedral se encuentra incluida dentro del Patrimonio de la Humanidad dentro de la ciudad fortificada de Cuenca desde 1996.

 

 

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Los cuatro puntos prehistóricos más importantes, según la UNESCO

 

Afortunadamente para todos aquellos aficionados a la historia, la antropología y la arqueología, España dispone de un extenso catálogo de ejemplos donde estudiar a los seres prehistóricos que habitaron nuestras tierras. En ella encontramos desde restos humanos, como en Atapuerca, hasta obras de arte rupestre de más de 20.000 años. Gracias a todas estas muestras, los antropólogos pueden estudiar la evolución del cuerpo humano así como los rituales, las tradiciones y la evolución en la vida del ser humano hasta día de hoy. Posiblemente el clima agradable, la abundáncia de caza y la existencia de zonas con cuevas que ejercían de "hogar" fueron los ingredientes para que nuestros antepasados escogieran un gran número de lugares de la actual España donde descansar.

 

La UNESCO ha querido proteger estos lugares introduciendo en su catálogo concretamente cuatro puntos. Sin embargo, todos ellos protegen no solo una cueva sinó diversas que, por proximidad o por similitud en el estilo, siguen un patrón. Os las contamos a continuación.

 

 

1. Cuevas de Altamira y arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica

 

 

Descubiertas en 1868 por un cazador, hoy las cuevas de Altamira son una de las grandes joyas del mundo, pues en ellas se encuentra muy bien conservada una de las primeras obras artísticas de la humanidad. Concretamente, en el interior de estas cuevas encontramos distintas salas con pinturas realizadas hace más de 15.000 años. Tal es la envergadura de la obra que algunos la nombran como “la capilla sixtina del arte rupestre”. Hoy día el acceso a la cueva original se encuentra cerrado al público para mejorar su conservación, pero podemos acceder al museo donde encontraremos una réplica exacta de las partes más impresionantes.

 

La cueva dispone de 270 metros de longitud, siendo relativamente pequeña. Dispone de diversas partes, como el vestíbulo, la “gran sala de polícromos”, la gran sala de los textiformes, la galería, la sala del bisonte negro, la sala de la hoya y la cola de caballo. En estas salas, principalmente en el gran salón, encontramos impresionantes muestras de este arte rupestre, formado por figuras animales como ciervos, jabalíes o bisontes. También encontramos otros símbolos menos reconocibles, quizá provenientes de sus creencias místicas. El artista o artistas que crearon este espacio también tuvieron en cuenta el volumen de las piedras sobre las que pintaban así como las grietas para crear un efecto más realista. Tal es el detalle de las pinturas y su composición que, durante los primeros 30 años de su hallazgo, los principales científicos del mundo las describieron como un fraude y no aceptaron su antigüedad.

 

A parte de las cuevas de Altamira, también podemos encontrar otras muestras de este arte rupestre alrededor de la cornisa cantábrica. En la cueva llamada Fuente del Salín también podemos encontrar manos impresas en negativo de una antigüedad de hasta 8.400 años. Otras cuevas como las de la Chimenea, el Castillo, la Pasiega, El Pendo o Covalanas también fueron decoradas por primitivos pobladores. Por todo ello, la UNESCO ha querido proteger también estas cuevas junto a la más reconocida, la de Altamira.

 

 

2. Sitio Arqueológico de Atapuerca

 

Esta es otra de las joyas de la arqueología y la antropología que tenemos en España. En este territorio existen diversas cuevas que han permitido hallar especies distintas de homínidos: el Homo sapiens, el Homo Antecessor y el Homo heidelbergensis. Se trata de más de 40 cuevas de las que actualmente los arqueólogos extraen 25.000 huesos al año, con los que es posible resolver misterios de la evolución humana que aún se encuentran sin respuesta. Por todo ello, la UNESCO lo incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

 

 

Dentro del sitio arqueológico de Atapuerca destacan principalmente las cuevas de la Sima de los Huesos, la Cueva Mayor, la Gran Dolina o la Sima del Elefante. En ellas se han encontrado restos de vida procedentes de hace más de 300.000 años, a través de los cuales podemos ver cómo éramos y cómo hemos evolucionado hasta lo que somos hoy.

 

Podemos visitar las cuevas de Atapuerca, pero debemos pedir con bastante antelación esta visita a través de su web, y solo se hace con visitas guiadas que pueden resultar muy interesantes.

 

 

3. Arte Rupestre del Valle del Côa y Siega verde

 

 

Ubicado a pocos kilómetros de Ciudad Rodrigo, Salamanca, encontramos este yacimiento de Siega Verde. Aunque no dispone de la espectacularidad de los dos primeros, si que dispone de valiosos grabados sobre piedras con una antiguedad entre 20.000 y 12.000 años. Por este motivo, la UNESCO ha querido incluir también este yacimiento dentro de su catálogo, uniéndolo con el yacimiento del Valle del Côa, yacimiento portugués que se encuentra a poca distancia. Posiblemente nuestros primitivos optaron por este lugar por ser un sitio de paso con grandes vistas, desde donde podían observar los animales que acudían a beber del río. Entre las formas gravadas en las piedras podemos observar formas humanas y formas animales como bisontes, uros o ciervos.

 

A diferencia de Altamira, en Siega Verde si que podemos realizar un recorrido de entre media y una hora por la zona auténtica, donde veremos hasta 14 paneles con las imágenes correspondientes.

 

 

4. Arte rupestre arco mediterraneo

 

 

Repartidos por más de 750 puntos alrededor de la costa mediterránea encontramos el legado más grande de Europa de pinturas prehistóricas. Se trata del arte rupestre del arco mediterraneo, el cual nos da una gran representación del arte rupestre levantino, que difiere en diversos aspectos del arte rupestre de la cornisa cantábrica que podemos encontrar en Altamira. La composición de los dibujos en diagonal, la sensación de movimiento y dinamismo mucho más acusada o la menor gradación de tonos (emplean solo el blanco, rojo y negro) son características de este arte levantino. En él podemos ver normalmente escenas bélicas, escenas de la vida cotidiana o escenas de caza. Se representan tanto animales en diversas actitudes como humanos, además de algunos símbolos.

 

 

Podemos encontrar ejemplos en Cataluña, en Aragón, en la Comunidad Valenciana (como en Valltorta, la cual vemos en la imagen), en la región de Murcia y hasta Andalucia. Uno de los ejemplos más claros de este arte lo encontramos en la provincia de Lleida, en la Roca dels Moros (el Cogull). Esta cueva está protegida por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad desde 1998, ya que en su interior podemos encontrar un total de 45 pinturas de figuras y 250 signos gravados de origen íbero rupestre levantino. Descubierta en 1908, la cueva ha sido objeto de estudio y actualmente podemos visitarla en un recorrido por cada uno de sus escenarios conservados. De entre todos los gravados destaca la escena de la danza, donde nueve mujeres (tres pintadas en negro y seis pintadas en rojo) bailan alrededor de un hombre desnudo.  

 

Fotografía: Wikimedia Commons

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