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Martes, 17 Noviembre 2015 00:00

Cuatro lugares imprescindibles de la antigua Hispania

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La Península Ibérica pasó a formar progresivamente del Imperio Romano a partir del 218 a.C., tras el desembarco en Ampurias (Cataluña). Teniendo en cuenta que el fin de la dominación romana sucedió en el siglo V, la península ibérica pasó siete siglos bajo los preceptos de esta civilización que, en menor o en mayor mesura, llegó a todas las partes de la península. Hispania fue fundamental para Roma, mientras que la cultura importada fue un gran avance para la sociedad de ese momento.

 

El resumen de todo ello es que, tras estos siete siglos, la huella del imperio romano sigue estando presente en muchos restos arqueológicos y construcciones antiguas. A lo largo de España podemos encontrar multitud de pequeños detalles que reflejan el paso de los romanos por la península, la asimilación de su cultura y sus técnicas constructivas y el resultado de la romanización de los pueblos íberos. Desde pequeñas villas y columnas de trajano a grandes obras civiles como los acueductos, estos puntos forman parte del patrimonio protegido cultural.

 

En este artículo os presentamos una vez más no todos los puntos romanos que podemos encontrar, pero si aquellos que están protegidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. De estos podemos hablar de dos conjuntos (Tárraco y Mérida) y dos elementos en particular ( muralla de Lugo y Acueducto de Segovia). También podríamos incluir las Médulas, pero por su formación natural hemos decidido que forma parte otra lista futura. Vamos uno por uno.

 

  1. Muralla de Lugo

 

Murallas de Lugo. Fotografía: Xosema – Wikimedia Commons

 

La Muralla de Lugo es la única muralla romana que se conserva íntegramente en todo el perímetro del mundo. A diferencia de otras ciudades que solo han conservado una parte de su muralla romana original, Lugo dispone de todo el perímetro que encierra la parte más antigua de la ciudad. Por este motivo, la UNESCO la incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

 

Con una longitud de 2266 metros y una altura entre los 10 y los 15 metros, la muralla dispone de 71 de las 85 torres originales. También dispone de 10 puertas, cinco de las cuales son las originales que daban acceso al recinto.

 

Uno de los puntos fuertes de visitar esta muralla es que podemos andar por la parte alta en todo su perímetro, descubriendo Lugo tal y como lo hubiese hecho un soldado romano. Este hermoso paseo nos permite ver la ciudad desde un punto más elevado, descubriendo los edificios más destacados.

 

2. Acueducto de Segovia

 

Fotografía: Felver Alfonzo – Wikimedia Commons

 

 

Esta es una de las obras civiles más impresionantes de origen romano que podemos encontrar aún en pie. Se trata de un espectacular acueducto de 728 metros de largo con más de 166 arcos divididos en filas de dos pisos que en su altura mayor alcanzan los 28 metros. Se construyó en el siglo II d.C. para trasladar el agua a la ciudad desde el manantial de Fuenfría, ubicado a 17 km de la ciudad. El acueducto de Segovia es sin duda el símbolo más famoso de esta ciudad y uno de los vestigios romanos de mayor valor que quedan en pie y en buen estado. En 1985 se incluyó dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

 

Aunque parezca recto, el acueducto tiene un desnivel de un 1%. Dispone de dos filas de arcos que se asientan sobre sillares de granito. Esta instalación hidráulica ha estado en activo hasta casi nuestros días. Quizá por ello la obra se ha mantenido en buen estado y ha sido restaurado en diversas ocasiones. Un ejemplo de ello es que en el siglo XV se restauró los 36 arcos destruidos por los musulmanes en el año 1072. Hoy en día podemos verlo in situ pasando en la Plaza del Azoguejo, donde podemos pasar justo por debajo. También podemos verlo con más perspectiva si vamos a los miradores de Lastrilla, donde veremos el contraste de esta obra milenaria frente a la actual ciudad.

 

3. Conjunto Arqueológico de Tárraco

 

Amfiteatro de Tarragona. Fotografía: Alberto-g-rovi – Wikimedia Commons

 

La actual Tarragona fue la capital de la que en su momento llegó a ser la provincia más grande del imperio. No es de extrañar, pues, que disponga de uno de los mayores conjuntos arqueológicos romanos del mundo. Gracias a ello, el Ayuntamiento ha conseguido dar valor a estos edificios de origen romano, siendo hoy día un lugar de importante atracción turística. La UNESCO decidió proteger todo el conjunto como Patrimonio de la Humanidad el año 2000.

 

Si vamos a esta capital catalana no podemos perdernos ni su amfiteatro o su acueducto, dos de las obras más espectaculares que siguen en pie en bastante buen estado. También encontraremos el Circo, aunque la mayor parte de él fue destruido. Por otro lado, existen otros edificios originarios del imperio romano que fueron evolucionados durante la Edad Media ya sea para darles otros usos como la Torre del Pretorio o para reforzarlos, como la Muralla. Si nos movemos por los alrededores de la ciudad también podremos descubrir un gran número de edificiaciones romanas, como el Arc de Barà.

 

El resultado es una ciudad con un fiel reflejo de su pasado romano que merece la pena visitarse. También descubriremos su pasado medieval o su pasado modernista, muy importantes, pero el romano es el que hace la ciudad única en el mundo. Os recomendamos visitar cada uno de estos monumentos o como mínimo los más destacables.

 

4. Conjunto Arqueológico de Mérida

 

Teatro Romano de Merida – Fotografía: Marilink – Wikimedia Commons

 

Mérida es calificada como la ciudad con mayor riqueza arqueológica del mundo, tras la misma Roma. La antigua capital de la provincia romana de Lusitania también tuvo todas las típicas construcciones romanas de las grandes urbes. Hoy día no cesan de aparecer partes de este pasado histórico romano, de modo que gracias a ello la ciudad puede tener un importante patrimonio muy valorado por los turistas.

 

De entre los monumentos más destacables encontramos el Teatro Romano de Mérida. Este teatro, con capacidad para 6000 espectadores, sigue siendo hoy el escenario del Festival de Teatro Clásico. Sin embargo, durante gran parte de estos 2000 años el teatro ha estado enterrado siendo solo visible una parte de la grada. Puede que gracias a ello, hoy día nos llegue con los detalles que hoy podemos ver.

 

Pero no solo el Teatro es un monumento visible. A su lado también encontramos el amfiteatro, con forma elíptica y con un aforo de 14000 espectadores para presenciar las luchas de gladiadores. Como pasa con Tarragona, también es posible ver una parte del Circo, pero el gran tamaño que este tenía ha hecho imposible que llegue íntegro a día de hoy. Otro de los puntos turísticos más destacables es el acueducto de San Lázaro, aunque no se conserva tan bien como el de Segovia o el de la misma Tarragona.

 

 

 

Fotografía portada: Alberto-g-rovi – Wikimedia Common

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