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Los cuatro puntos prehistóricos más importantes, según la UNESCO

 

Afortunadamente para todos aquellos aficionados a la historia, la antropología y la arqueología, España dispone de un extenso catálogo de ejemplos donde estudiar a los seres prehistóricos que habitaron nuestras tierras. En ella encontramos desde restos humanos, como en Atapuerca, hasta obras de arte rupestre de más de 20.000 años. Gracias a todas estas muestras, los antropólogos pueden estudiar la evolución del cuerpo humano así como los rituales, las tradiciones y la evolución en la vida del ser humano hasta día de hoy. Posiblemente el clima agradable, la abundáncia de caza y la existencia de zonas con cuevas que ejercían de "hogar" fueron los ingredientes para que nuestros antepasados escogieran un gran número de lugares de la actual España donde descansar.

 

La UNESCO ha querido proteger estos lugares introduciendo en su catálogo concretamente cuatro puntos. Sin embargo, todos ellos protegen no solo una cueva sinó diversas que, por proximidad o por similitud en el estilo, siguen un patrón. Os las contamos a continuación.

 

 

1. Cuevas de Altamira y arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica

 

 

Descubiertas en 1868 por un cazador, hoy las cuevas de Altamira son una de las grandes joyas del mundo, pues en ellas se encuentra muy bien conservada una de las primeras obras artísticas de la humanidad. Concretamente, en el interior de estas cuevas encontramos distintas salas con pinturas realizadas hace más de 15.000 años. Tal es la envergadura de la obra que algunos la nombran como “la capilla sixtina del arte rupestre”. Hoy día el acceso a la cueva original se encuentra cerrado al público para mejorar su conservación, pero podemos acceder al museo donde encontraremos una réplica exacta de las partes más impresionantes.

 

La cueva dispone de 270 metros de longitud, siendo relativamente pequeña. Dispone de diversas partes, como el vestíbulo, la “gran sala de polícromos”, la gran sala de los textiformes, la galería, la sala del bisonte negro, la sala de la hoya y la cola de caballo. En estas salas, principalmente en el gran salón, encontramos impresionantes muestras de este arte rupestre, formado por figuras animales como ciervos, jabalíes o bisontes. También encontramos otros símbolos menos reconocibles, quizá provenientes de sus creencias místicas. El artista o artistas que crearon este espacio también tuvieron en cuenta el volumen de las piedras sobre las que pintaban así como las grietas para crear un efecto más realista. Tal es el detalle de las pinturas y su composición que, durante los primeros 30 años de su hallazgo, los principales científicos del mundo las describieron como un fraude y no aceptaron su antigüedad.

 

A parte de las cuevas de Altamira, también podemos encontrar otras muestras de este arte rupestre alrededor de la cornisa cantábrica. En la cueva llamada Fuente del Salín también podemos encontrar manos impresas en negativo de una antigüedad de hasta 8.400 años. Otras cuevas como las de la Chimenea, el Castillo, la Pasiega, El Pendo o Covalanas también fueron decoradas por primitivos pobladores. Por todo ello, la UNESCO ha querido proteger también estas cuevas junto a la más reconocida, la de Altamira.

 

 

2. Sitio Arqueológico de Atapuerca

 

Esta es otra de las joyas de la arqueología y la antropología que tenemos en España. En este territorio existen diversas cuevas que han permitido hallar especies distintas de homínidos: el Homo sapiens, el Homo Antecessor y el Homo heidelbergensis. Se trata de más de 40 cuevas de las que actualmente los arqueólogos extraen 25.000 huesos al año, con los que es posible resolver misterios de la evolución humana que aún se encuentran sin respuesta. Por todo ello, la UNESCO lo incluyó dentro del Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

 

 

Dentro del sitio arqueológico de Atapuerca destacan principalmente las cuevas de la Sima de los Huesos, la Cueva Mayor, la Gran Dolina o la Sima del Elefante. En ellas se han encontrado restos de vida procedentes de hace más de 300.000 años, a través de los cuales podemos ver cómo éramos y cómo hemos evolucionado hasta lo que somos hoy.

 

Podemos visitar las cuevas de Atapuerca, pero debemos pedir con bastante antelación esta visita a través de su web, y solo se hace con visitas guiadas que pueden resultar muy interesantes.

 

 

3. Arte Rupestre del Valle del Côa y Siega verde

 

 

Ubicado a pocos kilómetros de Ciudad Rodrigo, Salamanca, encontramos este yacimiento de Siega Verde. Aunque no dispone de la espectacularidad de los dos primeros, si que dispone de valiosos grabados sobre piedras con una antiguedad entre 20.000 y 12.000 años. Por este motivo, la UNESCO ha querido incluir también este yacimiento dentro de su catálogo, uniéndolo con el yacimiento del Valle del Côa, yacimiento portugués que se encuentra a poca distancia. Posiblemente nuestros primitivos optaron por este lugar por ser un sitio de paso con grandes vistas, desde donde podían observar los animales que acudían a beber del río. Entre las formas gravadas en las piedras podemos observar formas humanas y formas animales como bisontes, uros o ciervos.

 

A diferencia de Altamira, en Siega Verde si que podemos realizar un recorrido de entre media y una hora por la zona auténtica, donde veremos hasta 14 paneles con las imágenes correspondientes.

 

 

4. Arte rupestre arco mediterraneo

 

 

Repartidos por más de 750 puntos alrededor de la costa mediterránea encontramos el legado más grande de Europa de pinturas prehistóricas. Se trata del arte rupestre del arco mediterraneo, el cual nos da una gran representación del arte rupestre levantino, que difiere en diversos aspectos del arte rupestre de la cornisa cantábrica que podemos encontrar en Altamira. La composición de los dibujos en diagonal, la sensación de movimiento y dinamismo mucho más acusada o la menor gradación de tonos (emplean solo el blanco, rojo y negro) son características de este arte levantino. En él podemos ver normalmente escenas bélicas, escenas de la vida cotidiana o escenas de caza. Se representan tanto animales en diversas actitudes como humanos, además de algunos símbolos.

 

 

Podemos encontrar ejemplos en Cataluña, en Aragón, en la Comunidad Valenciana (como en Valltorta, la cual vemos en la imagen), en la región de Murcia y hasta Andalucia. Uno de los ejemplos más claros de este arte lo encontramos en la provincia de Lleida, en la Roca dels Moros (el Cogull). Esta cueva está protegida por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad desde 1998, ya que en su interior podemos encontrar un total de 45 pinturas de figuras y 250 signos gravados de origen íbero rupestre levantino. Descubierta en 1908, la cueva ha sido objeto de estudio y actualmente podemos visitarla en un recorrido por cada uno de sus escenarios conservados. De entre todos los gravados destaca la escena de la danza, donde nueve mujeres (tres pintadas en negro y seis pintadas en rojo) bailan alrededor de un hombre desnudo.  

 

Fotografía: Wikimedia Commons

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